miércoles, 12 de diciembre de 2007

Homenaje a Ramón Columba


Los recordados maestros de la historieta argentina saludaron al más grande directivo de nuestra historieta nacional, Don Ramón Columba


La cita fue en el porteño barrio de Palermo. Allí, el 7 de diciembre pasado, unos cuarenta artistas, entre dibujantes y guionistas se dieron cita para entregar su saludo y su homenaje a una de las personalidades más importantes de la historieta argentina. Me refiero al señor Ramón Columba, quien dirigió a la Editorial Columba por más de cuatro décadas. Fructífera fue su gestión pues durante ella, la editorial cesó de publicar material del King Feature Syndicate norteamericano, para dar paso a la producción íntegramente elaborada por guionistas y dibujantes nacionales. Y así, tuvieron cabida en sus revistas El Tony, D´Artagnan, Fantasía, Intervalo y Nippur Magnum numerosos artistas que pudieron desarrollar su talento y hoy por hoy, muchos de ellos son profesionales indiscutidos en la historieta europea y hasta en la norteamericana.












De izq. a der.: Armando Fernández con Don Ramón Columba - Enio y Villagrán











De izq. a der.: Fernández y Fernández - Fernández, Lalia y Grassi
De izq. a der.: (primera foto, en sentido horario) Meriggi, Morini, Lalia, Pascual, Falugi y Olivera - Vogt, Enio y último a la der. García Durán
Fue un honor estar presente en esa reunión (yo trabajé durante cuatro décadas en la editorial). Volví a reencontrarme con antiguos colegas, con quienes desarrollamos series que los fanáticos recuerdan perfectamente. Sé que voy a olvidarme de algunos al nombrarlos y por ello, pido disculpas. Estuvieron presentes, entre muchos otros, Ernesto García Seijas, Luis García Durán, Carlos Pedrazzini, Ricardo Villagrán, Horacio Lalia, Angel "Lito " Fernández, Sergio Ibáñez, Rubén Meriggi, Eugenio Juan Zappietro, César Spadari, Néstor Olivera, Enio Leguizamón, Alfredo Falugi, Juan Dalfiume, Miguel Angel Reppeto, Alfredo Julio Grassi, Walter Alarcón, Carlos Enrique Vogt, Jorge Morahín, Manuel Morini, Alberto Saichaan y Armando Fernández (el que suscribe). Junto a todos ellos, el antiguo personal administrativo de la empresa. A la hora del brindis, afloraron las emociones y los recuerdos. Creo no equivocarme, al afirmar que en este encuentro, se reunió, quizás por única vez, lo más representativo de los maestros de la gran historieta argentina, esa que los "fans" recuerdan hoy con mucho cariño. Y todos ellos se dieron cita para brindar su saludo y su homenaje a don Ramón Columba, uno de los más grandes directores y empresarios de nuestra historieta.












De izq. a der: Saichann y Fernández - Olivera, Fernández y Falugi
De izq. a der. : (primera foto en sentido horario) Olivera, Lalia, Morini, Ibáñez y Pedrazzini entre otros - Lalia y Zappietro

A 25 años de la Guerra del Atlántico Sur

La Armada Argentina y sus batallas en las islas Malvinas


Aún no está a disposición del público en general, pero ya es una realidad surgida de la imprenta. Me refiero al volumen de historietas a todo color de 96 páginas, con guiones que tuve el honor de redactar, los cuales recuerdan algunos notables episodios protagonizados por los hombres de nuestra Armada Nacional durante la Guerra del Atlántico Sur. Los distintos episodios refieren la Operación Rosario (el desembarco del 2 de abril de 1982) que posibilitó la recuperación de nuestras queridas islas usurpadas desde hacía casi siglo y medio, por el imperio británico. Los combates y la muerte del capitán de corbeta Pedro Giachino y el ataque combinado de nuestra Armada y Fuerza Aérea al portaaviones “Invencible “están allí, en páginas ilustrada por Miguel Castro Rodríguez.


A otro digno profesional de nuestra historieta, Néstor Olivera, le tocaron realizar otros tres episodios, los correspondientes al artero ataque del submarino nuclear Conqueror que hundió al crucero General Belgrano, causando casi la mitad de las bajas de guerra argentinas en la guerra, el ataque y hundimiento del destructor Sheffield, por parte de los Super Etendard de nuestra Armada y el valiente desempeño del BIM-5 (Batallón de Infantería de Marina-5) en Tumbledown. Por su parte, el ya fallecido maestro Daniel Haupt ilustró el desempeño de los submarinos Santa Fe y San Luis, en su lucha contra la Task Force. Mario Schiraldi tuvo a su cargo la gráfica que narra la instalación terrestre de un misil Exocet, que impactó en el Glamorgan, dejándolo fuera de combate. Por su parte, con dibujos de Vila, se narran los combates aeronavales del Estrecho de San Carlos, donde nuestra aviación escribió verdaderas páginas de gloria.



A falta de una visión que, hasta ahora el cine nacional ha negado, y existiendo pocas imágenes documentales (la mayoría vistas hasta el cansancio) y ante el llamativo desinterés de nuestros historietistas nacionales que parecen haber olvidado que en el lejano Atlántico Sur combatieron hombres de nuestro pueblo, quienes lucharon por nuestra soberanía, esta publicación, editada por la Armada Argentina, viene a llenar un hueco seguramente necesario y tal vez imprescindible para hacer masiva la comprensión de los sucesos de aquel conflicto. Seguramente las nuevas generaciones, sabrán entender el valor artístico y testimonial que el volumen del cual hablo, ofrece a los lectores. Dejo para el final, el agradecimiento a la labor del experimentado periodista y estudioso de la Guerra de las Malvinas, Chacho Rodríguez Muñoz, a quien tuvo a su cargo, el prólogo y el trabajo de edición del citado volumen. (*)

(*) LA ARMADA EN MALVINAS. 96 Páginas. Editado por Armada Argentina. Edición: Chacho Rodríguez Muñoz. Guiones: Armando Fernández. Ilustraciones: Miguel Castro Rodríguez, Néstor Olivera, R. Vila, Mario Schiraldi, Daniel Haupt, Color: Gonzalo Bravo y Mario Schiraldi. Letrista: Rocío Virginia Fernández

lunes, 3 de diciembre de 2007

Exposición de historietas en Campo de Mayo

Homenaje de la historieta nacional a los héroes de Malvinas


25 años de Malvinas -Sentir la Patria




En las instalaciones de la Escuela de las Armas (EDA) del Ejército Argentino, ubicadas en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires tuvo lugar la muestra "25 años de la Guerra de las Malvinas". La citada muestra de historietas, convocada por el Director de la EDA, Coronel Carlos Marturet, fue presentada por Armando Fernández, historietista y periodista de la Revista SOLDADOS y tuvo como eje el homenaje de nuestro comic nacional a los combatientes de Malvinas.

























Varias historietas sobre las distintas armas y especialidades del Ejército (Artillería, Caballería, Infantería, Aviación de Ejército, Sanidad Militar, etc.) fueron presentadas. Asimismo se ofreció la muestra "Batallas Argentinas" que abarca desde la Defensa de Buenos Aires(1807) hasta el Combate de Monte Longdon, en Malvinas y que será editado proximamente en dos volúmenes por Deux Studio.

























El interés demostrado por la oficialidad presente se vio patentizado en el hecho en que el propio Jefe del Ejército, el Teniente General Roberto Fernando Bendini, se acercó a ver las imágenes y felicitó al autor de la muestra.





El Jefe del Ejército Argentino, Teniente General Roberto Fernando Bendini, junto al organizador de la muestra, Armando Fernández.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Homenaje a los héroes de Malvinas

En la guarnición Arana del Ejército Argentino, La Plata, provincia de Buenos Aires y en el histórico Regimiento de Infantería 1 "Patricios", (fotos) tuvo lugar por parte del Ejército Argentino, la entrega de medallas a los veteranos de guerra de Malvinas con motivo de cumplirse 25 años del conflicto del Atlántico Sur. Alrededor de ochocientos veteranos se hicieron presentes en la Plaza de Armas “Teniente Primero Baldini”. Autoridades militares y civiles, familiares e invitados especiales brindaron el más emotivo de los escenarios para homenajear a quienes, cuando sonó el clarín de la batalla supieron cumplir con el juramento hecho a nuestra bandera y combatieron en las islas irredentas, por la soberanía nacional. (Gentileza revista SOLDADOS)




miércoles, 21 de noviembre de 2007

Reportaje a Néstor Olivera, el maestro de los climas bélicos





































Puesto de batalla en Malvinas - ilustración: Néstor Olivera





















Dialogar con Néstor Olivera es siempre una grata experiencia. Dueño de un oficio impecable, ha trajinado buena parte de la historieta nacional. En lo que a mí concierne, tuve el privilegio de poder redactar muchos guiones para que su pincel maestro les diera vida en infinidad de cuadritos de tinta china.










Nuestro trabajo en equipo comenzó en la legendaria Editorial Columba. Néstor, que venía de realizar Fort Apache, con guiones del gran Ray Collins (Eugenio Juan Zappietro) e Hilario Corvalán, de Almendro-Collins, para El Tony, comenzó a graficar las historias de Aquí, la Legión, (que por entonces yo escribía después que Robin Wood dejara de hacerlo). A esas grandes aventuras entre árabes y legionarios, Néstor le dio su reconocido sello personal. Y no es de extrañar, porque las historietas de clima bélico son muy entrañables para él.




















Comenzó a hacerlas en nuestro país para la mítica Hora Cero, con guiones de H. G. Oesterheld. Después de realizar muchas unitarias, policiales, aventura, románticas, siguió en Columba con Brigada Madeleine, del mismo autor nacional. Más tarde, andando el tiempo, nos volvimos a encontrar en las páginas del periódico SOLDADOS para realizar durante unos cuatro años, la historieta Borceguíes. Paralelamente, Néstor colaboraba con otra revista de índole castrense, CENTINELAS, perteneciente a Gendarmería Nacional, allí realizaba una tira con guiones de ese otro maestro llamado Sergio Almendro. Este polifacético artista realizó, asimismo, numerosas ilustraciones para libros.










“Comencé a dibujar profesionalmente a los 22 años en la revista Figuritas. El tiempo pasó, trabajé en Hora Cero, de Editorial Frontera. También para la Fleetway inglesa y la Eura Editoriale, de Italia. Y por supuesto, que me gustan los temas bélicos, en especial, los que tratan sobre la Guerra de Malvinas, de lo cual, infortunadamente hay muy poco realizado. Recuerdo que vos, Armando editaste una revista sobre el tema (“A quince años de Malvinas”) donde yo colaboré con algunas historietas. Siempre recuerdo con cariño mi colimba, que la hice en el entonces Regimiento Aerotransportado, con base en Córdoba. Y por tu intermedio, dejo un saludo para todos los que aman la buena y auténtica historieta nacional, que todos recordamos con cariño y que esperamos, resurja en el talento de las nuevas generaciones”, me comentó Néstor durante el encuentro que tuvimos. Todo un lujo de artista nacional.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Salón del Animé y la Historieta


En el Complejo Cultural Buen Ayre tuvo lugar desde el 2 al 9 de noviembre el Salón del Animé, Manga e Historieta organizado por Deux Studio, cuyo director es el señor Pablo Muñoz.








El evento tuvo por coordinador general a Tomás Krenn y la coordinacion cultural estuvo a cargo de Rubén Meriggi, Alejandra Márquez, César Vidal y Daniel Vigide Agre. En esos días, numeroso público concurrió a la treintena de stands que ofrecieron todo aquello que los fans desean siempre ver. Hubo charlas, debates y conferencias a cargo de numerosos artistas. Los nuevos maestros de nuestro comic vernáculo están asomando.





El mítico Eternauta se paseó por la exposición (izq.) y el maestro Alcatena, el tercer expositor contando desde la izquierda, entre jóvenes valores en una de las varias charlas-debate que se ofrecieron.











Asimismo, tuvo lugar una mini exposición de originales de varios maestros dibujantes de la Editorial Columba, pertenecientes a mi colección. Los concurrentes pudieron admirar trabajos de Ricardo Villagrán, Alfredo de la María, Daniel Haupt, Rubén Meriggi, Alberto Saichann, entre otros. Todo un éxito de Deux Studio.






















El talento de Alfredo de la María, Ricardo Villagrán y Jorge Zaffino tuvo su lugar en la muestra.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Deporte e historieta

Parecen el agua y el aceite y sin embargo tienen mucho que ver.


Efectivamente, en muchas páginas de la historieta argentina el deporte tuvo cabida. Lo que nos emocionaba en una cancha de fútbol, en un cuadrilátero de boxeo o en una pista de "turf" (llamado "el deporte de los reyes"), solo por citar ejemplos significativos también fue representado en guiones y dibujos por nuestros profesionales. Y citando ejemplos podemos recordar a Tucho, de canillita a campeón, de Athos Cozzi, que se publicaba en Patoruzito, o El Indio Suárez, de Oesterheld, Frexas y Cruz en Rayo Rojo. Mi memoria recuerda a Vinchita, el tenista, de los hermanos Jorge y Mario Morahín, que creo, se publicaba en Anteojito.








Editorial Columba publicó numerosa historieta deportiva en la década de los sesenta y setenta. Fútbol, boxeo (la vida de Justo Suárez, el torito de Mataderos, que por entonces, ilustraba Carlos Casalla, por ejemplo). En series y unitarias, esquiadores, futbolistas, boxeadores, tenistas, motonautas, etc estaba presente el deporte. Quizás "el canto de cisne" en las páginas de Columba, en este tema fue la extraordinaria serie, Beto Navarra, de Eugenio Reynal Arrigo (Eugenio Zappietro) y Clemente Rezzónico, publicada en D´Artagnan. Beto era un pibe provinciano, muy habil con la "número cinco" que iba descubriendo sus aptitudes y su propia historia personal en un muy bien llevado relato del maestro Zappietro.



El deporte en su esencia
por Walter Agustín Temperini



Sabido es que la práctica de los Deportes colabora con el cuidado de la salud. Sin embargo, esta no es la única ventaja que este ostenta.
El deporte brinda la posibilidad de reunirse con otras personas para compartir una actividad que entretiene, que permite socializarse, además de desarrollar y aprender diferentes valores. Y este es el caso del rugby. Un deporte que en estos últimos días tuvo una gran repercusión mediática por los buenos resultados que obtuvo el seleccionado argentino de los Pumas. Pero no caben dudas que lo que ocurrió con este deporte no es producto de la casualidad, ni de la fortuna (y lo digo con doble sentido: no fue suerte y, menos que menos, por dinero).
El rugby, desde sus comienzos, siempre fue un deporte ligado a la formación de las personas, comenzando por los más jóvenes; a la transmisión por generaciones de los valores de la vida; de lo importante que es crecer en compañía de los demás, aprendiendo a relacionarse, a respetar al otro y a cumplir las reglas.
Mucho se habló de la forma en que Los Pumas cantan el Himno Nacional.
No es para menos, acostumbrados todos a ver como en otros deportes no se transmite de la misma manera el sentimiento por la camiseta. En el rugby esto es común. Este deporte permite que sus practicantes pongan en juego en cada partido muchísimos sentimientos. Pocos saben, que durante los últimos minutos del primer partido frente a Francia en el último mundial, varios de los jugadores argentinos se encontraban con sus mejillas mojadas por las lágrimas que les brotaban. Esto demuestra los valores y los sentimientos que tienen estos jugadores, quienes no son más que una imagen de lo que se vive con el rugby en nuestro país.
Digno de destacar es el esfuerzo que todas las semanas realizan los jugadores de nuestro país, inclusive los más conocidos o importantes, ya que entrenan luego de finalizar con todas las actividades de sus vidas y hasta altas horas de la noche. Deporte amateur como lo es, todos sus practicantes dedican su tiempo sólo por disfrute y amor por lo que hacen. Y al destacar esto no hay que olvidar que los Pumas, en su gran mayoría hoy en Europa, empezaron de esta forma y que inclusive, algunos de ellos, todavía juegan acá. Y allí reside la verdadera pureza del deporte, en lo amateur.


Walter Agustín Temperini
(periodista de la revista SOLDADOS, conductor del programa "Inforugbymás" que se emite en la FM Soldados 87.5 los sábados de 17 a 19 horas y del programa "La marcha deportiva" de la FM Soldados 87.5 que se escucha de lunes a viernes de 12 a 13)

sábado, 3 de noviembre de 2007

Reportaje a Ricardo Villagrán

El pincel maestro de Ricardo Villagrán


Nos volvimos a ver en ANIMATE 2007 y rememoramos los viejos buenos tiempos en que hacíamos historieta juntos en Editorial Columba. Hablo de Ricardo Villagrán, creador gráfico de personajes inolvidables. Ahí están Mark, Or Grund, Ronstadt y su extraordinaria interpretación de Nippur de Lagash, personajes creados por Robin Wood, que los lectores de Columba atesoran en la memoria. Con todos estos personajes estuvo relacionado mi trabajo de guionista.




Tapa de Ricardo Villagrán para El Tony y primer episodio de Or Grund con guión mío y dibujos de Villagrán.













La editorial me seleccionó para escribir la veintena de episodios finales de Mark (el último capítulo de esta espectacular saga la titulé:”Fuego del cielo”), también tomé a mi cargo Ronstadt a partir del episodio número 11, hasta su finalización y que, desde el episodio número 50 fue continuado por Carlos Casalla y finalmente concluido por Rubén Furlino. En cuanto a Or Grund, lo tomé a mi cargo desde el episodio número 49 hasta el 99, donde finalizó, siempre con ilustraciones de Ricardo.




Primera y última página del episodio final de Mark "Fuego del cielo", publicado en Editorial Columba.













El periodista que llevo dentro, no pudo resistir la tentación de hacer un breve reportaje al maestro y esto es lo que obtuve de él: “Comencé mi carrera profesional en 1957 en la Editorial Codex. Ilustraba para Selecciones Escolares, Selecciones Estudiantiles y la colección en fascículos de la Segunda Guerra Mundial, efectuando las contratapas de armas y todo tipo de elementos de combate. Llegué en 1972 a Columba. En 1975 creé, junto a mis dos hermanos Enrique y Carlos, y Robin Wood, el estudio Nippur IV de donde surgieron figuras como el extraordinario Jorge Zaffino, Rubén Meriggi, Sergio Toppi y otros."





Tapa de Ronstadt (por Alfredo De la María) y primera página de episodio de Ronstadt, con mis guiones bajo el seudónimo de Denny Robson y dibujos de Villagrán.











"En Columba dibujé adaptaciones de películas, historias unitarias y personajes de gran éxito, Mark, Or Grund y Ronstadt, que vos continuaste después que los dejó de escribir Wood. También dibujé a Nippur. Hay una colección de una veintena de fascículos (la revista Nippur) que no fueron reeditadas y que los “fans” siempre me dicen que es lo mejor que se publicó sobre el guerrero sumerio. En 1975 viajé a Estados Unidos y volví en 1983. Trabajo “a full” para los grandes sellos editoriales norteamericanos, Marvel, DC Comics, etc. En Estados Unidos tengo instalado mi estudio y voy y vengo periódicamente de aquí para allá. Aprovecho para dejar, por tu intermedio, estimado Armando, un saludo a los “fans” que, en cada oportunidad en que puedo dialogar con ellos, en muestras de Comics, me brindan su cariño y respeto por la labor que desarrollé dibujando aquellos personajes que todos recuerdan”.





Ricardo Villagrán y Armando Fernández compartieron una charla con el público narrando sus experiencias en la Editorial Columba en ANIMATE 2007.








lunes, 29 de octubre de 2007

La gran historieta policial argentina

El género policial ha sido siempre uno de los más frecuentados en la historieta policial argentina. Hermana menor de la novela policial “negra” (James Handley Chase, James Cain, David Goodis, Mike Spillane, etc) y del cine de gangsters, tanto norteamericanos como franceses, supo atrapar en su versión vernácula de cuadritos a legiones de lectores. Y no es para menos, en lo policial están reflejados, quizas como en ningún otro tema, los conflictos del alma humana. Allí están escenificadas mejor que nunca, la codicia, la lujuria, el crimen, la ambición. Y aquí hablo como lector al recordar aquel Mark Cabot (Ongaro-Vogt) que se publicaba en Rayo Rojo, de editorial Abril, o Cayena (Oesterheld-Haupt) en Hora Cero semanal. Y el no menos famoso Precinto 56 (Ray Collins-José Muñoz) en Misterix y posteriormente- con ilustraciones de Lito Fernández en Skorpio. Más atrás en el tiempo estaba el impagable Vito Nervio, el primer detective argentino (Leonardo Wadell-Cortinas- Breccia) en Patoruzito. Y no quiero dejar de lado a Evaristo, del maestro Solano López y Sampayo. Editorial Columba aportó lo suyo. ¡Y vaya si lo aportó! Comenzando por Victor Vanel, del gran Julio Alvarez Cao y Enio, el entrañable Carbajo, Ganzúa y Cía de Julio Álvarez Cao y Gerardo Canelo, Savarese, de Robin Wood y Mandrafina, Comisario Macaya, de Antonio Rosso y Enio, entre muchos otros.







Mis personajes policiales





Mi padre Baudilio Fernández fue un periodista de la vieja escuela, reconocido como un excelente cronista policial, tanto es así, que llegó a ser jefe de esa sección en el diario Crónica. Recuerdo, de niño haber leído con fruición sus notas sobre los personajes del hampa de aquellos tiempos (Mate Cocido, Di Giovanni, Chicho Grande, Chicho Chico, la mafia rosarina, Bairoletto, Tamayo Gavilán, etc). Desde allí, supongo me quedó el gusto por el género policial. Cuando me tocó plasmarlo en guiones, aparecieron Cazador de Hombres ilustrado por Lito Fernández, Mayra Kelly con dibujos de Falugi y luego Haupt, la adaptación del célebre libro de Henri Charriere, Papillón, que ilustró Pedrazzini, y también FBI, con dibujos de Pascual, El Siciliano, con Furlino, Sin Piedad, con Enio-Vitacca, El hijo del Siciliano, con Ochoa y luego López Llanos y dejo para el final, el personaje al que considero más entrañable para mi gusto.











Shane: tapa de Alfredo De la María, primera y última página del episodio inicial.





Hablo de Shane, ilustrado por Alberto Saichann y luego Alberto Caliva, publicado en D´Artagnan. Shane estaba inspirado en aquel Vengador Anónimo muy bien interpretado por el actor Charles Bronson. Recuerdo que el fallecido Antonio Presa, jefe de arte de la editorial Columba, opinaba que “al lado de Shane, todo lo que publicamos aquí en la editorial parece cuentos para jardines de infantes. Shane es la serie más negra que alguna vez se publicó en esta editorial”, solía decir. En su tiempo fue un completo éxito, mucho tuvo que ver la magistral interpretación que hizo Saichann del personaje y de los seres del submundo que lo rodeaban y que parecían surgidos de una pesadilla. La prueba de lo que digo, es la cantidad de tapas que le encargó la editorial a ese gran artista llamado Alfredo de la María. Desde luego, los grandes títulos policiales de nuestra historieta no se agotan con los que mencioné, pero al menos son un indicativo de lo que fueron aquellas recordadas historietas, donde la ley y el crimen libraban una lucha tan antigua como el mundo.

martes, 23 de octubre de 2007

Reportaje a Lalia, el maestro de los climas terroríficos

Nos encontramos con el dibujante, colega y amigo Horacio Lalia, en la reciente exposición ANIMATE 2007 y nos tocó compartir un panel ante el público donde redacté una página de guión y Horacio la llevó al papel mediante la rápida técnica de un marcador. Este encuentro reavivó viejos recuerdos entre dos que como nosotros, somos, entre otras cosas, hinchas de Racing.



“Contame un poco sobre tu vida profesional, Horacio”, le pedí y Horacio me complació. "Tengo el estudio y escuela de historieta en Ramos Mejía, ciudad donde resido. Mis comienzos artísticos fueron en 1964, desde las páginas de Hora Cero, allí me tocó dibujar un guión que Oesterheld me redactó a mano, en pocos minutos, de su puño y letra. Recuerdo que era una historia ubicada en un nido de ametralladora japonés. Luego hice una unitaria de un submarino norteamericano y creo que ésta no llegó a publicarse. En 1965 hice historietas bélicas para la Fleetway inglesa y en 6l, 66 y 67 trabajé para Editorial Columba con unitarias y adaptaciones. En el periódico La Razón ilustré en sus suplementos del 67 al 71 (Ciencia Viva, Ayer, Hoy y Mañana). En 1966 trabajé para Zig-Zag de Chile y en el 73 llegué a Ediciones Record, allí ilustré unitarias de Robin Wood. También para Bruguera ilustré los relatos del Sargento Kirk. En 1975 Oesterheld creó para Skorpio, el ya célebre Nekrodamus con ilustraciones mías. Esta serie continuó hasta el 78 con guiones de Sacomanno, Trillo y de los Santos. Hice también Lord Jim (78-79) con guiones de Carlos Albiac. Luego, del 80 al 82 llegó la segunda parte de Nekrodamus con guiones de Ray Collins. De 1973 al 2003 trabajé para Eura Editoriale de Italia con historias de cowboys, terror, ciencia ficción, etc. Para Editorial Thalos he publicado El grimorio maldito basado en relatos de H. P. Lovecraft que yo mismo adapté. También para ese mismo sello editorial que dirige Rubén Meriggi publiqué las adaptaciones que Ricardo Ferrari hizo de La Guerra de los Mundos, de H G Wells , Robur, el Conquistador y De la Tierra a la Luna, novelas de Julio Verne. Tengo en mis planes realizar La Isla del Doctor Moreau, de Verne y la Máquina del tiempo de H G Wells.”




"Hablame sobre tu técnica de labor”, le pedí. “Trabajo sobre papel transparente, hago el lápiz y tinta, luego hago fotocopias láser en gramaje de 150 gramos. En realidad, no trabajo directamente desde hace una década sobre papel. En lo personal, soy consciente que mi estilo define los climas propicios relativos a las historias de terror y misterio”.

Y después de esta breve, pero jugosa charla, que seguramente los “fans” que aman nuestra historieta nacional sabrán apreciar, fuimos con este gran artista del comic, al bar de la exposición a brindar por el muto amor que tenemos en común: el glorioso Racing Club.

lunes, 8 de octubre de 2007

El talento de Percy Ochoa

El artista peruano que dibujó gauchos argentinos



Ese gran artista del pincel que es Percy Vladick Ochoa Montufar o Percy Ochoa, para hacerlo más simple, es para los que tenemos el gusto de conocerlo y de haber trabajado con él en la mítica Editorial Columba, todo un hallazgo. Comenzó en “la Palomita” allá por 1988, mostrando la impronta de su talento en los lápices que efectuaba para sus colegas, trabajo que efectuó hasta 1991, momento en que pudo, finalmente entintar sus propios trabajos.




Todo tipo de historietas desarrolló este artista peruano. Aventura, policiales, románticas, etc y a todos esos trabajos los jerarquizó con la calidad profesional de la que está dotado, pese a que, como él mismo dice: “lamentablemente, la premura con muchas veces debía cumplirse con la producción, no permitía el tiempo necesario para lograr todo lo que uno hubiese deseado hacer en el tablero”. Pero en su caso, la innegable calidad se traslucía perfectamente, pese a estos apurones, muy característicos de Columba, y en especial, en el delineado de sus heroínas, ya que es un excelente dibujante de personajes femeninos.


El suyo es un trabajo, fino, delicado, que solo están en condiciones de apreciar cabalmente los “gourmet” de la historieta. Pero detrás de la línea sutil y delicada de su pincel, está también la garra, el trabajo meticuloso, definitorio del que no todos lso que están frente a un tablero de dibujo, son capaces. Y les aseguro, que como guionista y lector he visto muchos dibujantes e ilustradores para afirmar esto. Percy ilustró dos series claves de Columba, Rocky Keegan,de Eugenio Zappietro, para Nippur Magnun y Martín Toro, de Jorge Morahín, en las páginas de El Tony. (Dibujo: Pin up girl)







Me tocó redactar para Percy dos series; una de aventuras, llamada Mercenario, publicada en larevista El Tony y la otra, la segunda parte de El Siciliano, titulada, el Hijo del Siciliano, para D ártagnan, lamentablemente inconclusa por problemas financieros de la editorial. También varias historias románticas unitarias, publicadas en Intervalo, donde brilló su talento. (no es casual que haya incluido en mi nota sobre la “Revista Intervalo y la historieta romántica argentina”, una historieta completa de este maestro peruano, cuyo guión me pertenece). Sin duda me olvido de alguno de los títulos de estas unitarias, pero recuerdo perfectamente tres; Imposible amor de verano (la exhibida en el blog), Perséfone y la primavera y Voces sin rostro. Sin duda, hay otras más, pero ahora no las recuerdo. (Dibujo: Serie Mercenario - Guión Armando Fernández - Dibujos Percy Ochoa - Revista El Tony - Editorial Columba)



Percy dejó de trabajar en Columba en 1996 y de ahí en más trabajó para la Eura Editoriale, aportando su creatividad en el lápiz para los libros de Martin Hell, cuyos titulares son Lito Fernández y Robin Wood. Este maestro peruano no se detiene. Hasta el año pasado elaboró el lápiz de la serie Phantom, de César Spadari, para Suecia y Holanda y actualmente realiza dibujos eróticos para la Editorial yanqui SQP. (Dibujo: Wolverine).






Desde este espacio dedicado a la cultura y la historieta argentina, quiero destacar el invalorable aporte de este maestro llegado de la hermana República del Perú, que hoy reside entre nosotros.
¡Adelante, Percy, que tienes mucho para dar todavía en el arte y la ilustración!


lunes, 1 de octubre de 2007

El cuento del mes: La risa, Virginia Lang (Intervalo, Colección Sentimientos, Cinco minutos de amor y otros cuentos, 1997)

La risa es salud, dicen...

Claro que sí, sino pregúntenlo a los locos que se están riendo todo el día, cuando no lloran. Porque cuando lloran se ponen normales, como cualquier hijo de vecino.

Y generalmente cuando uno está normal no está saludable (o sino debería estar riéndose todo el día).

Pero hay varios tipos de risa.

Están las risas cristalinas, las risas blancas... las risas que festejan una buena y sana broma.

Las risas que estallan, cuando chocan las copas en algún múltiple brindis. Esas risas de felicidad que a veces van mezcladas con lágrimas.

Están las risas irónicas. Ésas que están cargadas de veneno. Las que generalmente nos dedican nuestros enemigos. Porque todos tenemos enemigos, aunque no queramos creerlo. Si hasta la madre Teresa que se pasaba alimentando y confortando a los seres más marginados y miserables de este mundo, tenía detractores. Después de eso... ¿qué no espera a nosotros?

Hay muchos tipos de risas. Algunas muy buenas, otras regulares, otras malas...

Pero yo oí la peor de todas las risas.

La que no quisiera volver a oír...

¿Les cuento? Sí, les cuento...

No me lo puedo guardar para mí sola. No lo soporto...

Espero que me entiendan, cuando termine...

Y seguro van a estar de acuerdo que no les gustaría escuchar ese tipo de risa, tampoco a ustedes...




- ¡Mirá! ¿No te parece maravilloso?

En la voz de Carola Peña, mi mejor amiga, mi hermana del alma (no de la carne, aunque mil veces lo hubiese deseado), tañían las campanas de la cercana boda.

En verdad su vestido de novia era hermoso, no voy a discutirlo. Pero no era el vestido, en realidad. Era ella. Brillaba, resplandecía. Sus ojos reían, su boca reía. Su alma reía. En siete días sería la señora de Daniel Rovira a quien yo, muy seriamente le había jurado odio eterno si llegaba a hacerla desdichada.

Era una broma, claro. Daniel era el tipo más bueno que yo hubiera conocido. El más gentil, el más cariñoso. Mi Dios, qué hermoso varón era. Apuesto, elegante.

Con traviesos ojos negros que a más de una le hacían "hacerse la película" con él.

Pero créanme, no había problemas. Daniel había caído fulminado, flechado, acribillado ante Carola cuando yo misma los presenté en una reunión que hice en mi casa.

Dos años de esto. Y qué rápido habían pasado.

Si he tenido celos de alguien, fue de ellos, de cómo se amaban. Bastaba verles las miradas que a veces se cruzaban. "Sos mío", decía la mirada de ella.

"Me pertenecés", fulguraba la mirada de él.

En el fuego de su amor, de su pasión, iban a consumirse. Habían trabajado duro. Daniel, codo a codo con su padre, en la empresa constructora propiedad de éste. Carola, en su puesto de secretaria ejecutiva en una importante inmobiliaria.

Era pura magia escuchar la risa de Carola, porque en esa risa tintineaba el cascabel de la suprema alegría.




-El teléfono... Atendé por favor, Esther...

Dejé a un lado la cafetera que tenía en la mano, salí de la cocina del departamento, el nido de amor en que ambos iban a refugiarse después que volvieran de la luna de miel.

El teléfono seguía sonando.

Sonaba de un modo extraño, horrible. Chillón. Un modo inusual, se me antojó.

-Hola... -dije.

-¿La señorita Peña? -reconocí la voz de Sofía, la secretaria del padre de Daniel.

Tenía la voz tensa, como un cordel estirado al máximo, a punto de cortarse.

-Está ocupada... -Era cierto. En la otra habitación Carola estaba quitándose el vestido de novia que se había puesto para mostrarme un rato antes...

-¿Pasó algo? -pregunté.

Me contestó un instante de silencio. Después oí la respiración agitada de mi interlocutora del otro lado de la línea.

-¿Sofía...? -volví a preguntar.

-Se trata de... del hijo del señor Rovira...

-¿Daniel? ¿Qué pasa?

-Tuvo un accidente... en la ruta...

-¿Q... qué...?

-Está muerto... -dijo Sofía con un hilo de voz.

Yo me quedé de hielo. Aturdida con el auricular en la mano. Atónita.

-¿Quién es...?

Carola había salido de la habitación, en pantalón y blusa y me miraba. Sonreía. Sus ojos, su boca. Todavía sonreía.

Lentamente dejó de sonreír al mirar mis pupilas.

Al descubrir la expresión de mi rostro.

-¿Qué pasa, Esther?

Yo quería hablar pero no podía. Mi cerebro no coordinaba. Mi cuerpo estaba como desarticulado.

-¿Qué pasa? -volvió a preguntar. Como yo no contesté, tomó el teléfono. Pero ya habían cortado. Puso el auricular en su sitio y me miró.

-Por favor... decime qué pasa... -me clavó las manos en los hombros.

Y yo trataba de hablar, de decirle... aquello.


El olor de las flores marchitas emponzoñaba el ambiente. La gente iba y venía como sombras. Todos se persignaban ante el lustroso ataúd.

Daniel parecía dormir. Hermoso, esbelto, varonil.

Era como si en cualquier momento fuera a despertar. Como si sus traviesos ojos negros fueran a abrirse, como si de su boca comenzara a despegar una sonrisa.

Entonces la vi acercarse. Despacio. Extrañamente bella, casi como una novia que va al encuentro de su amado, que la espera en el atrio.

Extendió su mano y acarició las mejillas del que dormía ese sueño que todos dormiremos un día. Un sueño de disolución material mientras el alma se abre paso hacia la eternidad...

No lloraba, ya no tenía una sola lágrima más.

Y entonces vi cómo sus labios se desplegaban en una tibia sonrisa. No me alarmé al princpio. Una sonrisa triste, pensé.

Pero la sonrisa se hizo risa.

Y vi las caras de los demás. Vi las expresiones de sorpresa.

Carola reía.

Y era una risa que no era risa. Era una risa que era llanto y era mil cosas más y todas feas, horribles como la más horribles de las noches, como la más angustiosa de las pesadillas.

Seguía riendo, casi a carcajadas cuando la sacaron del lustroso salón.




Todavía ríe. A intervalos.

Cuando para de reír se queda quieta, con la mirada muy fija en un punto cualquiera del techo. Un punto que sólo existe para ella. Seguramente ve algo que los demás no podemos ver.

Algo se rompió en su mente. Algo se rompió en su alma.

Algo se rompió en su corazón. Algo la dejó así, como luce ahora, como un triste títere de hilos cortados.

Carola se fue. Y temo que nunca volverá.

Igual que Daniel.

La diferencia es que Carola (o el ente, como la llamamos los que la visitamos en el neuropsiquiátrico), ríe.

No siempre ríe, claro. Ya les dije que tiene largos períodos de silencio.

Pero cuando ríe... Oh Dios mío... cuando ríe hasta que se le saltan las lágrimas, yo siento que el universo es un caos que gira ciegamente, un caos negro, oscuro y convulso donde no hay nada seguro a qué aferrarse.

¿Me creen ahora cuando les digo que yo escuché la peor de la risas?

¿Me creen cuando digo que tampoco a ustedes les gustaría escuchar ese tipo de risa?

Y aquí estoy, acariciando los cabellos de Carola, hablándole, sabiendo que no me entiende, que no me escucha.

Porque Carola se marchó de este cuerpo. Lo dejó como una cáscara vacía, reseca, sin jugo, podrida.

Sólo dejó su risa. No, no puede ser su risa, ahora que lo pienso.

No sé qué es este sonido, pero daría lo que no tengo por no volver a escucharlo.