sábado, 25 de agosto de 2007

Setiembre, mes de la Historieta Nacional- Hora Cero y El Tony

En el mes de setiembre, precisamente el 4, se celebra el Día de la Historieta Nacional, porque en esa jornada, apareció en los kioskos por primera vez, Hora Cero Semanal editado por Frontera. Allí, el maestro de maestros de la historieta argentina, Héctor Germán Oesterheld nos maravilló con sus historias, que estaban ilustrados por los grandes dibujantes nacionales.

Primer número de El Tony.



Pero también quiero comentarles que setiembre tiene un doble motivo para ser considerado Día de la Historieta Nacional, porque también fue que en ese citado mes, apareció a la consideración del público lector, la revista más legendaria, probablemente, de todo el espectro de la historieta nacional.


En esta publicación tuve el honor de colaborar durante treinta y cinco años ininterrumpidos. Me refiero, queridos amigos, de El Tony. En la ilustración, cuando El Tony valía $ 0,40.


El Tony, 72 años de publicación ininterrumpida


Fue exactamente un miércoles 26 de setiembre de 1928, que apareció en los kioscos de todos el país, una publicación destinada a trascender. Seguramente, sus fundadores Ramón y Claudio Columba, no sospechaban la importancia que llegaría a tener aquel emprendimiento. Me refiero a la revista El Tony. Eran tiempos de bonanza para el país, Europa nos miraba con admiración y consumía nuestros productos con avidez. Hipólito Irigoyen iniciaba su segunda presidencia, comenzaban las obras del subterráneo Lacroze y se colocaba la piedra basal del monumento a Rivadavia. En los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, nos clasificábamos subcampeones de fútbol y los éxitos de los pugilistas Avendaño y Rodríguez Jurado, junto con la medalla dorada obtenida por el nadador Zorrilla, en los 400 metros nos llenaban de orgullo. Se inauguraba el estadio del Club Independiente, y Huracán obtenía el título de la Asociación Amateur. Ireneo Leguizamo reinaba en el “turf”, Bucci y Riganti en el automovilismo, surgía Justo Suárez, “el torito de Mataderos”, mientras que Bolivia y Paraguay iniciaban una lucha fraticida, Charles Lindberg acometía sus proezas aéreas. El Cine se volvía sonoro, circulaban los primeros colectivos por las calles porteñas, Leopoldo Lugones presidía la Sociedad Argentina de Escritores y Jorge Luis Borges hacía sus primeras experiencias literarias en el periódico Martín Fierro.


En ese marco fue que llegó por primera vez, a consideración de los lectores, la revista El Tony con el costo por ejemplar de diez centavos. Este precio no tendría variaciones hasta 1943. Su inicial tirada de diez mil ejemplares, subiría en poco tiempo, a doscientos mil ejemplares por semana ¡Y en pocos años, alcanzaría la astronómica cifra de trescientos mil!








Aviso de promoción anunciando la salida de El Tony.


En aquellas primitivas ediciones tipo “tabloide” impresas en tinta verde, azul o sepia las diversiones comenzaba en la portada, con las aventuras de “Carlitos”, un Chaplin acriollado. En tanto que famosas obras de la literatura universal, conveniente adaptadas, desfilarían por sus páginas. Corazón, de Edmundo D`amicis, Facundo, de Sarmiento y las novelas de Julio Verne, Alejandro Dumas, Emilio Salgari, por supuesto.


El León de Francia vendió 300.000 ejemplares semanales.







La revista organizó numerosos concursos y festivales y sería imposible detallar todos los personajes que pasaron por las páginas de El Tony en aquellas primeras épocas, pero aquí van algunos: Fideo y Raviol, Bob, el pibe del Far West, El Tío Morfoni, Rulito el Gato atorrante, Buitres de las arenas, Tex y Billy, Piratas del mar, Tom Mix, Agente Secreto X 9, El Príncipe Valiente, Mandrake el Mago, El Llanero Solitario, Tarzán y para los “fans” del comic un dato seguramente ignorado.


El 21 de agosto se 1940 llegaba por primera vez al país, y en las páginas de El Tony, una serie llamada “El Vampiro y Robert”, que no eran otros que Batman y Robin con dibujos de Bob Kane. En 1953 se lograría un auténtico boom, en cuánto a éxito masivo de historietas argentinas. Se trataba de El León de Francia, adaptación de una popular obra radio teatral de Roberto Valenti, con ilustraciones de Fernand. Hablamos de trescientos mil ejemplares semanales y dudamos mucho que tal éxito vaya a ser superado alguna vez en nuestro país. Llegarían más tarde Superman, Flash Gordon y Mundos Gemelos, introductores de la ciencia ficción en historieta Pero llegaban tiempos de renovación y Editorial Columba que siempre había apostado a la labor de artistas nacionales, redobló la apuesta. Pero eso…fue otra historia.

Los años sesenta y la nueva generación de maestros

En la década del sesenta se produciría un cambio fundamental en las publicaciones de Editorial Columba, lo que por supuesto, incluía a El Tony. El cambio era el reemplazo total de historietas de origen extranjero, que por entonces se publicaban. Se abrieron las puertas para numerosos profesionales argentinos.





Sería difícil, casi imposible, mencionar a un guionista o dibujante que no haya pasado por las páginas de Editorial Columba y muchos de ellos llegarían a convertirse en cotizadas figuras de la historieta internacional. Bastan algunos nombres para ilustrar el ejemplo, Robin Word, Álvarez Cao, Carlos Casalla, Rubén Meriggi, Sergio Ibáñez, Lito Fernández, Ray Collins, Horacio Altuna, Daniel Haupt, Ernesto García Seijas, Jorge Morhaín, Domingo Mandrafina, etc.


Los Aventureros, guión de Robin Wood y continuado por mí con el seudónimo de Raúl Montálban y dibujos de Enrique Villagran, quién firmaba como Gómez Sierra.



Y llegaron los nuevos personajes, Nippur de Lagash, Gilgamesh (recreación del personaje original creado por Lucho Olivera y Sergio Mulko) Cabo Savino (se trasladó de La Razón a Columba) Martín Toro, Hilario Corvalán, Mayra Kelly, Crazy Jack, Dago, Wolf, Troels, Kayan, Yuma, Mark, Or Grund, Shane, Alan Braddock, Aquí la legión, Dax, Los aventureros, Ciborg, El Hitita, Ronstadt, Pepe Sanchez, Mi Novia y yo, Gente de Blanco, Helena, etc. Naturalmente no todas en El Tony, pero sí muchas de ellas en sus páginas.


En la última etapa de El Tony, se publicó John Cronos, guionado por mí y con dibujos de Miguel Castro Rodríguez.



El Tony y sus publicaciones hermanas, fueron el gran semillero donde se ejercitó y nutrió, toda una camada de nuevos maestros de la historieta.


La desaparición de El Tony y sus revistas hermanas, a mediados del año 2000, fue un golpe mortal del cual nuestra historieta no pudo reponerse. Por mi parte, desde que llegué a Columba en 1965, hasta los días finales en que la editorial cerró sus puertas, tuve el honor y la suerte de redactar miles de guiones de todos los temas. El Tony también tuvo otro record, que no lo ostenta ninguna publicación extranjera, sea americana, europea o asistática. Nada menos que 72 años de publicación ininterrumpida de historieta nacional. Generaciones enteras se criaron leyendo la revista. Por eso, y por todo lo que significó, es que se ganó un merecido e inigualado sitial de oro, en la historia de la historieta nacional. Por ello, setiembre es un mes para recordar.

4 comentarios:

Gustavo Schimpp dijo...

Interesante nota, Armando. Si alguna vez supe la fecha de publicación de EL TONY, la había olvidado.
Gracias por refrescarnos la memoria.

Saludos.

jelem dijo...

Muy, muy interesante Maestro Fernández.

ANTONIO J. M. RIEGO (Quilcacamayoc) dijo...

Gracias... por traerme tantos recuerdos... hermoso el blog.

Guarnerius dijo...

Este comentario sobre El Tony me ha traído recuerdos de mi infancia, pues yo me crié leyendo la colección que había sido de mi madre y de mis tíos, es decir, viví los años 60 oyendo discos en una victrola y leyendo los números aparecidos entre 1935 y 1943, que puntualmente llegaban aquí a Costa Rica. Aún me quedan algunos de estos ejemplares. Inolvidables, sin duda, Rulito, Fideo y Raviol, El Pecoso y su Pandilla, Teddy, el Rey de la Selva y El Dominó Azul, entre otros.Cirilo el Audaz era fenomenal, y me llevó posteriormente a la literatura gauchesca, al ser algo así como una mezcla de Santos Vega, Aniceto el Gallo, Anastasio el Pollo y Martín Fierro. Y entre las series extranjeras, la que más me impresionó fue la italiana Saturno Contra la Tierra. El Vampiro y Robert no me pasó desapercibida, sobre todo porque en los 60 Batman y Robin habían vuelto a cobrar fama, con la serie de televisión. Así tantos otros personajes que vuelven a cobrar vida cuando releo los ejemplares que me quedan. Sin embargo, lo que jamás imaginé fue que esta revista hubiera llegado hasta el año 2000, de lo cual me enteré hace unos pocos años, cuando ya navegaba por internet.Yo creía que había desaparecido a más tardar en la década de 1950, pues El Tony dejó de llegar a Costa Rica y en su lugar comenzaron a traer a Billiken. Definitivamente, El Tony y sus revistas hermanas pusieron muy en alto a los dibujantes y guionistas argentinos durante mucho tiempo.

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