Gibbons
nunca llegó a terminar la frase. De pronto ante ellos, desde el techo abovedado
de la ciclópea sala en donde estaban, se encendió un potente haz de luz. Era un
torrente de partículas lumínicas que los deslumbró. Muchas luces y maravillas
del cosmos habían visto los astronautas en años de servicio, pero nada como
esto. La luz caía en un círculo perfecto, bañando el piso, muy cerca de donde
estaban. Fluctuaba y estaba conformada por prismas de colores de increíble
belleza. Gibbons se quedó fascinado, mirándola.martes, 4 de mayo de 2010
Cuento: El Mensajero de las Estrellas
La mirilla se corrió y los dos médicos miraron hacía el interior de la celda acolchada.
Dándoles la espalda estaba sentado un hombre que miraba la pared con expresión
vacía, falta de vida. El doctor
Smith hizo una seña al enfermero y éste abrió la puerta de la celda. Los dos
médicos entraron, pero el hombre que estaba sentado contemplando fijamente la
pared acolchada no pareció haberlos escuchado. Smith miró la cartilla y recitó:
- Sujeto:
Piloto de espacionave Frank Gibbons, edad 37 años, soltero. Sexo masculino.
Legajo número 5.699.3334.
-¿Qué tiene
de particular este interno?- preguntó el doctor Kane. Kane era un recién
llegado al Centro Neuropsiquiatrico de Nova Scotia y Smith lo estaba interiorizando
de los diferentes casos de desorden mental que estaban en aquella área
restringida del instituto.
-Diría que
su locura es muy bella, Kane.
-¿Bella?
¿Delira hablando de angelitos o algo así?
-Algo
así- comentó Smith.
Kane fue y
tocó el hombro del interno y éste, con algo de muñeco, con un movimiento
rígido, volvió la cabeza. Entonces Kane tuvo, sin poder evitarlo, un primer
escalofrío.
-Pero…este
hombre es ciego.
Los ojos
increíblemente azules del piloto lo
miraban desde una eternidad galáctica.
-Así es y
según el informe de sus compañeros, una luz potentísima lo dejó ciego para
siempre.
- Un
demente ciego. Es extraño que lo tengan alojado aquí. Debe ser altamente
peligroso para que lo hayan puesto en esta celda. Diría que es casi inhumano.
-Es
peligroso…para él mismo, por lo menos. Mire- Smith tomó la mano del paciente.
Había cicatrices profundas en su muñeca. Kane se mordió los labios.
El hombre
ciego sonrió.
-Hola, doctor Smith. ¿Quién es su compañero?
-El doctor
Kane, nuevo aquí. Le he hablado de ti, Frank.
-Mucho
gusto, doctor- Gibbons tendió su mano en el aire y Kane se la estrechó.
-Debemos
seguir recorriendo el área, Frank. Después volveremos.
Salieron de
la celda acolchada y tras ellos, el enfermero cerró con llave.
-¿Cuál es
la historia, Smith?
-Se la
contaré a la tarde, mientras tomamos un café.
Fue Della
Trent, la navegante del crucero de patrulla Cisne 4-289 la que lo advirtió
primero en el radar. Y sus ojos se desorbitaron.
-Vengan
aquí- dijo.
El teniente
Frank Gibbons, y Luke Perry, el
comandante, se acercaron. El Cisne estaba patrullando en la órbita de
Plutón, al borde mismo del sistema
solar. Más allá se extendía el espacio profundo, en el que las naves de la Federación tenían
prohibido penetrar. Más allá se alzaba lo inexplorado y se decía que las leyes
de la física no obedecían totalmente a lo que era habitual y conocido por los
humanos.
Gibbons y
Perry se quedaron perplejos por lo que
marcaba la pantalla del radar. AQUELLO no era un carguero espacial, o sea el
tipo de nave más grande construida en la tierra o en los planetas de la Federación.
-Rayos…algo
tiene que funcionar mal en el radar. No puede ser tan GRANDE.
Della Trent
dio un vistazo a los instrumentos.
-Todo
funciona perfectamente, comandante.
Gibbons dio
un silbido.
-Está en el
límite del espacio exterior, comandante.
-¿Qué
quieres decir con eso?
-Que está
en nuestra área de patrulla, que es una nave desconocida, que es …INMENSA. Y
que seguramente proviene del ultraespacio, que está más allá de Plutón… y sabe
lo que eso significa.
-Alienígenas,
extraterrestres.
-Eso mismo.
Estamos en el año 2560 y hemos colonizado casi todo nuestro sistema solar. A
excepción de vegetales y formas menores y paupérrimas de vida, no hemos
encontrado existencias inteligentes. Nuestras naves de guerra, de turismo, de
comercio, y de carga van y vienen, desde Venus a Plutón…pero si el radar no
está fallando, esa nave que está pasando ahora por el límite de la órbita
plutoniana, no ha sido construida por manos humanas.
- Vamos a
interceptar a esos señores, quienes quieran que sean- ordenó Perry.
Tres horas
de tiempo espacial después, estaban cerca de la nave desconocida. Ahora podían
verla a simple vista. Y toda la tripulación del Cisne contuvo el aliento. La
dotación de quinientos doce tripulantes,
que albergaba el crucero de batalla de la Federación , perdió el habla.
Ninguno de
ellos había visto jamás algo así. La nave desconocida era descomunal, titánica.
-¿Qué civilización
puede haber construido ESTO?
Admiraron
las líneas, el diseño de aquella ciudad flotante (porque eso debía ser). Esa
supernave seguramente rebosaría de vida inteligente extraterrestre. La
respuesta al fin había llegado, la humanidad no estaba sola en el universo.
-Creo que
si acelera, nos dejaría atrás en segundos. El Cisne está navegando a la
máxima potencia de sus motores, comandante y no podremos mantener mucho tiempo
esta velocidad de crucero- advirtió Della Trent.
Perry
frunció el entrecejo.
-Y no han
respondido a nuestros intentos de comunicación. Nos ignoran.
-Como un
elefante a una cucaracha, señor.
Perry tomó
una decisión.
-Intentaremos
abordarla. Necesitaré tres voluntarios.
-Yo soy el
primero- Gibbons alzó la mano.
-Y yo- dijo
Della Trent.
-Ya tienen
el tercero- murmuró una voz a sus espaldas. Era Baker, uno de los ingenieros de
a bordo.
-Puede ser
muy peligroso. Los alienígenas, ser agresivos.
-Es el
descubrimiento del siglo, comandante. Nos convertiremos en celebridades. Voy a
cobrar muy caro las entrevistas que dé a los periodistas- bromeó Gibbons.
-Colóquense
los trajes espaciales. Lleven fusiles-láser. Buena suerte.
Unos
minutos después, una pequeña nave-patrulla se desprendía del crucero y
descontaba distancias navegando, con rumbo a aquella monstruosidad metálica que
seguía atravesando lentamente la órbita exterior de Plutón.
-Sigan
intentando comunicarse y tengan todos los cañones y misiles listos, para
repeler cualquier ataque- ordenó Perry.
El crucero
“Cisne” ya estaba listo para combatir, si era necesario, aunque las
probabilidades de tal situación indicaban que las cosas no serían fáciles para
la nave de la Federación Galáctica.
Perry se
preguntó quiénes serían esos seres desconocidos, hacia dónde irían, cuál sería
su misión. Preguntas, preguntas, preguntas. Y ninguna respuesta.
-Estamos
por abordar, comandante- A través de la radio, le llegó la voz de Frank
Gibbons.
-¿Tienen
algún modo de penetrar?
-Acaba de
abrirse una exclusa en la supernave. Vamos a entrar- volvió a decir Gibbons.
Perry
percibió que una minúscula gota de sudor se le deslizaba por la sien.
La nave-patrulla, llegada desde el Cisne, quedo adosada a la exclusa recién
abierta. Los tres tripulantes pisaron el interior de la monstruosa supernave
desconocida. Llevaban listos los fusiles láser. Atravesaron un largo pasillo y
llegaron a un salón.
No había
nadie para recibirlos. Se oían zumbidos de maquinarias que trabajaban.
-Miren
esto- dijo Baker, el ingeniero y señaló las luminosas y pulimentadas paredes.
-No entiendo
a que te refieres- replicó Della.
-Las
paredes de metal no tienen remaches. Es como si todo esto, hubiese sido
construido en…-Aquí Baker vaciló- .En una sola pieza.
-Eso es
imposible. Las naves se construyen por secciones, se ensamblan, se remachan, se
sueldan- Ahora Gibbons y la muchacha descubrían, azorados, lo que les mostraba
Baker.
La nave
parecía estar fabricada efectivamente, en una sola pieza.
-Diablos.
Si son capaces de haber construido este titán de metal, en una sola pieza, nos
llevan dos millones de año de civilización por delante- Afirmó Baker.
Comenzaron a marchar. Las salas eran enormes,
grandiosas.
-Es como
estar…
-En una
gran catedral- Completó Della.
-Eso mismo.
Los tripulantes deben ser tipos gigantescos. Y cuando aparezcan, seguramente
nos pisarán como a insectos.
Y siguieron
marchando y marchando y era como estar dentro de una enorme ciudad desconocida
que estuviera desprovista de habitantes. Sólo encontraban a su paso, miles de
complejos sistemas automáticos que funcionaban, emitiendo distintos silbidos y
otros sonidos similares. A cada tanto, se comunicaban con el crucero Cisne .
Pero, a la media hora de estar marchando, Baker dio un resoplido y se detuvo.
-Esta nave
debe tener tanta longitud como un cuarto de superficie de Plutón. Caminamos,
caminamos y cada vez nos alejamos más. Diablos, no sé que pensar. Podría ser
una nave completamente automatizada, algo así como una sonda exploradora.
-No lo
creo. Tiene que haber tripulantes.
-Quizás una
peste los mató a todos.
-¿Y donde
están los cuerpos? Y lo más significativo de todo, nuestros sensores no
registran la presencia de vida orgánica.
-Una
supernave automatizada, se los dije- Se ufanó Baker, que seguía maravillado por
el descubrimiento de que la nave, aparentemente, había sido construida en una
sola pieza, ya que no existían rastros de remaches ni junturas por ninguna
parte. Ahora habían llegado a una inmensa sala abovedada y la sensación de
sentirse minúsculos y desvalidos, era casi aterradora.
-Si no han
encontrado nada, regresen- La orden de Perry les llegó por radio desde el Cisne.
-Pero,
comandante…aún podemos seguir buscando- Protestó Gibbons.
-Registramos
un cambio en la velocidad de la supernave. Está acelerando lentamente- Replicó
Perry.
-¡Vámonos
de aquí! ¡Si aceleran, nos llevarán con ellos quien sabe a donde!- La voz de
Della Trent se convirtió en un chillido histérico.
-Tienen
razón, regresemos a la nave patrulla y…
Gibbons
nunca llegó a terminar la frase. De pronto ante ellos, desde el techo abovedado
de la ciclópea sala en donde estaban, se encendió un potente haz de luz. Era un
torrente de partículas lumínicas que los deslumbró. Muchas luces y maravillas
del cosmos habían visto los astronautas en años de servicio, pero nada como
esto. La luz caía en un círculo perfecto, bañando el piso, muy cerca de donde
estaban. Fluctuaba y estaba conformada por prismas de colores de increíble
belleza. Gibbons se quedó fascinado, mirándola.
Della Trent
lo tironeó del brazo.
-¡Vámonos!
Pero
Gibbons no le hizo caso y caminó hacía el chorro de luz. Su expresión era
fascinada, maravillada.
-¡Sal de
ahí, maldito idiota!- Gritó Baker.
Gibbons
detuvo sus pasos. Estaba en el centro de la luz. Alzó los ojos hacía las
alturas y quedó allí, estupidizado, como
en éxtasis, envuelto por esa maravillosa luz que parecía provenir desde el más
remoto rincón de universo. Una luz eterna, inapagable.
Baker y
Della Trent no sabían que hacer. La voz del comandante Perry se oyó nuevamente
por la radio, urgiéndolos.
-¡Salgan de
ahí, rápido!
Baker y Trent
entraron en el sector bañado por la fantástica luz y a tirones y empellones,
sacaron a Gibbons de allí.
-Interesante
relato, doctor Smith.
-Todo lo
que le conté, ha sido corroborado por los otros tripulantes del crucero Cisne. A dura apenas lograron abordar la nave de patrulla y regresar a la
nave de la Federación. Gibbons ya estaba ciego. La
exposición a esa misteriosa luz afectó para siempre sus retinas-
-¿Y la gran
supernave?
-Comenzó a
acelerar y poco después dejó atrás al Cisne. Se alejó de la órbita de Plutón
y desapareció tragada por el espacio profundo.
-¿Nunca más
volvió a saberse de ella?
-No. La Federación colocó una línea de cruceros de batalla que,
desde ese incidente, patrullan constantemente la órbita de Plutón. Ahora sabemos
que los alienígenas existen y que un día pueden volver. Si resultan agresivos,
vamos a tener muchos problemas. La raza que ha sido capaz de construir una nave
así, podría conquistarnos y esclavizarnos…
-¿Se tiene
idea de qué tipo de misión ejecutaban los alienígenas?
-Ninguna.
No ha podido saberse ni quiénes eran, ni qué pretendían.
Kane dejó
el pocillo de café a un lado.
-Es una
historia muy rara. Supongo que los tres tripulantes fueron exhaustivamente
interrogados por las autoridades.
-Por
supuesto. Pero los otros dos, abandonaron poco después el servicio en la Flota de la Federación. Della
Trent se enclaustró en un monasterio del Tibet Y Baker, el ingeniero,se
convirtió en cabeza de una organización religiosa.
-¿Y
Gibbons? No me lo diga, terminó en este neuropsiquiátrico.
Smith
sonrió y se incorporó.
-Si quiere
escuchar el final de la historia, Gibbons le contará lo que le sucedió…o lo que
él cree que le sucedió cuando quedó bajo aquella luz.
-No me lo
perdería por nada del mundo.
-Vamos,
entonces.
El hombre
ciego sonrió.
-El doctor
Kane quiere escuchar tu relato. ¿Te molestaría repetirlo?
-No. Claro
que no. Orbitábamos en torno a Plutón, cuando…
-No, no.
Esa parte no. Ya se la relaté yo. Sólo el preciso momento en que quedaste bajo
esa extraña luz.
El
semblante de Gibbons adquirió una expresión de suprema paz y alegría.
-Era la luz
eterna que baña los mundos, la luz que barre las tinieblas del caos primigenio,
la luz que es vida. Fue la última cosa que vieron mis ojos- Murmuró,
embelesado.
Kane miró a
Smith y éste, con un gesto, le indicó que guardara silencio.
-No era
verdad que la supernave estuviera
completamente automatizada, que fuera una nave robot. No era verdad que no
hubiera vida inteligente a bordo. La había.
Lo supe cuando quedé bañado por aquella luz. Él me habló.
-¿El?
-El único
tripulante de la supernave, el Mensajero de las Estrellas. El que habló a mi
mente y me explicó que recorre los mundos, buscando encontrar vida racional.
Que adopta las formas de cada raza provista de inteligencia, que visita. Que
nace entre ellos y se convierte en uno de ellos. Y que les señala el camino de
la paz, del equilibro del espíritu y la bondad eterna.
-Vaya,
hablas de un líder espiritual.
-Si.
-Pues…vendría
bien que alguna vez visite nuestro planeta Tierra. Hay muchos problemas que
arreglar aquí. Guerras locales, peste, miseria, avaricia, crimen…
El ciego
volvió a sonreír, pero esta vez con un dejo de amargura.
-Ya estuvo
en la tierra, hace miles de años…
-¿Qué
dices?-
-Y no tuvo
suerte con nosotros. Aquí lo crucificaron.
Ilustraciones de Castro Rodríguez
(c) Armando Fernández
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cuento
domingo, 25 de abril de 2010
Para la historia de la historieta: Argón el Justiciero.
Estimados lectores amigos:
Quiero ofrecerles esta perlita de la historieta argentina. El primer episodio publicado de Argón el Justiciero, con un guión de mi autoría y dibujos de Sergio Mulko.
Este personaje cuyas aventuras se extenderían por más de cuatrocientos episodios, luego fue dibujado en su gran mayoría por Enrique Villagrán. También quiero contarles, que para orgullo mío, las aventuras de este personaje fueron continuadas en su momento por el maestro Héctor Germán Oesterheld.
Espero que lo disfruten.
Quiero ofrecerles esta perlita de la historieta argentina. El primer episodio publicado de Argón el Justiciero, con un guión de mi autoría y dibujos de Sergio Mulko.
Este personaje cuyas aventuras se extenderían por más de cuatrocientos episodios, luego fue dibujado en su gran mayoría por Enrique Villagrán. También quiero contarles, que para orgullo mío, las aventuras de este personaje fueron continuadas en su momento por el maestro Héctor Germán Oesterheld.
Espero que lo disfruten.
En el Regimiento del Negro Falucho
Quería compartir con ustedes un viaje que hice a Comodoro Rivadavia por razones de trabajo. Me tocó estar en el Regimiento de Infantería Mecanizada 8, heredero de aquel Regimiento de Pardos y Morenos que cruzó los Andes con San Martín.
Me emocioné mucho al ver una estatua del Cabo Antonio Ruiz, quien fuera fusilado en la fortaleza del Callao por negarse a jurar fidelidad a la bandera española. Este suboficial es más conocido en la Historia con el nombre de Negro Falucho.
En esta Comodoro Rivadavia batida por el viento, en esta Patagonia donde se hace patria, el estar allí, mirando la estatua de ese héroe negro del pasado, fue un auténtico orgullo de argentino para mí.
(c) Fotos y textos Armando Fernández
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Ejército Argentino,
personajes históricos
martes, 20 de abril de 2010
Cuento: Metamorfosis Ganimediana
La visión del mar siempre
tranquilizaba a Luella. No importaba si ese mar estuviera ubicado en
la Tierra, en Neptuno o como era el caso, aquí en Ganímedes. No
importaba que como lo veían sus ojos, el cielo estuviese gestando
una tormenta. Al contrario, eso hacía que el mar verde –violeta de
Ganímedes adquiera tonalidades que ninguna paleta o pincel de
artista podía siquiera soñar con reproducir.
El mar la tranquilizaba,
si. Especialmente, después de estar navegando seis meses en el
espacio. Aburriéndose de contemplar el vacío negro salpicado de
estrellas. Después de pasarse años sirviendo como piloto de naves
cargueras, el universo pasaba de ser del espectáculo deslumbrante de
los primeros tiempos, a la categoría de fantasmagórica rutina de
trabajo.
Pero el mar, ¡Ah, el mar!
Siempre era cambiante. Especialmente este mar ganimediano. Pisaba con
fruición la playa de arenas azules y de a ratos, daba vistazos hacia
las rocas de extrañas formas que se alzaban en la playa. Era la
segunda vez que su espacionave de carga aterrizaba en Ganímedes,
pero era la primera que podía ir a contemplar el mar. Aquella vez
inicial, la carga y descarga de la mercadería que transportaba desde
las colonias de Marte, había sido muy rápida. En apenas dos días
ya estaba abandonando el espaciopuerto.
Ahora era distinto. Una
avería en uno de los motores fotónicos lo demoraba todo. La nave
tendría por lo menos un mes anclada en los talleres del
espaciopuerto y los de la Compañía rabiarían de lo lindo. Esos
días de inactividad tendrían que pagárselos, era parte del
contrato como piloto que había firmado con esos chupasangres de la
burocracia que amontonaban orodólares mientras pilotos y tripulantes
dejaban la vida yendo y viniendo por los todos los agujeros habitados
del sistema solar.
¡Un mes para ella sola!
Diablos, hasta estaba comenzando a recordar que era una mujer. Y
apetecible, por cierto. Ya su copiloto, Jim Ericsson le había hecho
insinuaciones. El espaciopuerto disponía de hoteles confortables,
donde una pareja podía pasarla la mar de bien- Le dijo. Y no era el
único, Rennie, el jefe de mecánicos de la nave, hasta se había
permitido tocarle el trasero. Claro que el moretón en torno a su ojo
derecho, todavía no se había esfumado. Y pasaría un tiempo para
eso.
Una mujer que ha
transcurrido buena parte de su vida piloteando cargueros especiales,
no es precisamente, una beba de pecho.
Mirando el mar, Luella se
dio cuenta cuanto extrañaba la Tierra y la casa de sus padres de
Florida.
Al menos, se consoló
pensando en que ahorraba buen dinero. Un día se hartaría de todo,
volvería al querido planeta natal, compraría una casa…y quizás
hasta buscaría marido. Criaría hijos y envejecería dulcemente,
tratando de olvidar todos esos malditos años que había pasado,
saltando de mundo en mundo como canguro, frecuentando cantinas de
espaciopuertos atiborradas de pilotos, mecánicos, changadores,
contrabandistas, ebrios, prostitutas y toda la basura galáctica que
uno se pudiera imaginar.
La mente, su mente, se
liberaba cuando miraba el mar. Allá, en lo alto y a lo lejos, el
trallazo de un repentino relámpago anunciaba la tormenta. Que
lloviera todo lo que quisiera. Ella iba a quedarse allí, dándose un
baño de naturaleza planetaria.
Y entonces descubrió que
no era la única que estaba en aquella bella y solitaria playa de
arenas azules y mar verde-violeta.
Había otro visitante. Y
no era humano.
Era un ganimediano.
Luella lo evaluó. No era
un feo ejemplar, todo lo contrario, era hermoso. Los ganimedianos son
muy parecidos a los seres humanos. Todos son rubios y muy blancos, lo
único que los diferencia (al menos en lo exterior) es su frente,
bastante prolongada para ser la de un humano. Fuera de ese detalle,
podían pasar perfectamente por un habitante del planeta Tierra.
El ganimediano se acercó
a ella. Cuando estuvo a un par de metros, alzó la mano en el típico
saludo que hermanaba a todos los habitantes del sistema solar. Luella
hizo lo mismo. El ganimediano sonrió.
-No debería quedarse
aquí. Viene la tormenta. Y será violenta.
-No temo. Me paso la vida
piloteando cargueros planetarios. Un poco de lluvia en el rostro no
me hará ningún daño.
-Me llamo Ash y "no será
un poco de lluvia en el rostro". Será "mucha lluvia en el
rostro".
Luella se echó a reír,
pero terminó tapándose la boca y murmurando una disculpa.
-Soy Luella Jameson.
Perdone, no me reía de usted, sino de la forma en que dijo lo que
dijo.
-Mis amigos opinan que
siempre tengo buen humor- replicó Ash.
Y entonces hubo un trueno
espantoso que asustó a la mujer, la cual trastabilló y fue a dar a
los fuertes brazos de Ash. En el momento siguiente llegó la lluvia
¡Y en que forma! Llovía a baldes y el cielo encapotado se
desgarraba en relámpagos. El mar se había puesto a dar cabriolas,
y encrespadas olas batían furiosamente la playa.
-Diablos, me estoy
empapando en serio- Dijo ella, apartándose de esos brazos que, por
unos momentos la habían cobijado.
-Se lo previne. Desde hace
un rato que la estaba observando. Desde lo alto de aquella roca ¿Ve?-
Ash señaló algo que ella no podía distinguir. Ahora el viento
rugía con fuerza de ciclón. Luella tenía sueltos sus largos
cabellos oscuros que latigueaban bajo ese viento.
-Venga, vamos a mi casa.
Yo vivo cerca de aquí. Soy el guardamar.
-¿El qué?- Luella no
podía oírle claramente, debido a la furia del viento y la lluvia,
pero se dejó llevar por aquella mano que había tomado la suya.
Avanzaron como dos fantasmas bajo la tormenta que había mutado la
playa, de un lugar paradisíaco, en una sucursal del infierno.
Treparon por entre las
rocas, ella resbalando casi a cada paso y él, sosteniéndola. Al fin
apareció la vivienda. Una típica casa abovedada ganimediana muy
parecida a los "iglús" esquimales de la tierra. Cubrieron los
cien metros finales con Luella que casi se ahogaba, de tanta agua que
caía.
El entrar fue todo un
respiro. La piloto de cargueros espaciales chorreaba agua por todos
lados. Un fuerte estornudo fue el aviso del resfrío que se
avecinaba.
-Las tormentas
ganimedianas invernales son en extremo feroces.
-Diablos. No lo
sabía...bueno, ahora que lo pienso, escuché algún comentario por
ahí, pero realmente no imaginé que… ¡Atchiss!
-Está empapada.
-Usted también lo está,
Ash.
-Yo voy a cambiarme,
porque también los ganimedianos nos resfriamos.
Ella se quedó acurrucada,
comenzando a tiritar.
-Venga- Ash abrió el
placard. La mitad del mueble estaba ocupado por ropas femeninas.
-Lleve lo que necesite,
vaya al baño y cámbiese.
-Gracias- Sin pensarlo,
ella escogió un abrigado suéter y una pollera tableada. Entró
al baño, se quitó las ropas convertidas en una masa húmeda y se
dio una ducha caliente que la vivificó.
Cuando volvió al
comedor, percibió el olor delicioso de la comida recién sacada del
horno neutrónico. Y se quedó tiesa, mirando a la muchacha
ganimediana que estaba colocando la fuente humeante en la mesa, donde
ya se hallaban depositados dos platos, dos copas y los
correspondientes cubiertos.
-Oh, lo siento…Usted
debe ser… la esposa de Ash…
La muchacha ganimediana
sonrió. Era muy hermosa.
-No precisamente.
Luella se mordió los
labios. Que estúpida. Debía tratarse de alguna hermana (era muy
parecida a Ash) o una amiga…o una amante.
-Soy Ash, Luella.
Un trueno estrepitoso hizo
temblar la casa. La furia del viento que parecía adquirir contornos
de ciclón, hizo vibrar la casa. Con un ademán, Ash la invitó a
tomar asiento.
"Vaya, que lástima… entre
los ganimedianos también debe haber homosexuales, o como quiera que
se les diga, en su idioma", pensó la piloto.
Le sonrió y Ash le
devolvió la sonrisa. Comieron. La cena estaba deliciosa y Luella
olvidó por unos instantes la tormenta que rugía allá afuera.
-Es vino romulano,
pruébelo- Ash le sirvió una copa. Ciertamente el vino era bueno,
dulzón y embriagador. Luella nunca había probado una bebida así.
-Usted no sabe mucho de
los ganimedianos, ¿verdad?
-Temo que no, señor Ash.
-¿Acaso parezco un varón,
ahora?.
-Perdone, no quise
ofenderlo. Tiene el derecho de elegir la preferencia sexual que
quiera. No me incumbe.
Ash se echó a reír.
Luego bebió un poco de vino de su copa.
-La homosexualidad se da
en la especie humana, no en la ganimediana.
-Me temo que no comprendo.
-Vuelvo al punto anterior.
Usted no sabe mucho sobre nosotros, los ganimedianos.
-La verdad es que no, Sólo
que son bastantes parecidos a nosotros, los humanos.
-Nosotros podemos cambiar
de sexo… con solo concentrarnos mentalmente. Por eso tengo ropas de
varón y mujer en el placard.
A Luella casi se le cayó
la copa de la mano, al escuchar esto.
-¿Pueden qué…? Oh, no
pretenda que crea eso, por favor…
Ash asintió con un gesto,
la mar de divertido.
Y ante los asombrados ojos
de la terrícola, comenzó a transformarse. El generoso busto que
lucía, comenzó a retirarse, los carnosos labios se volvieron finos,
las largas uñas femeninas desaparecieron. Solo los ojos y el color
del cabello no variaron.
Luella se asustó y
mirando la copa de vino que tenía en la mano, la depositó sobre la
mesa. El vino debía tener alguna droga o algo por el estilo. Le
afectaba el cerebro, haciéndole ver cosas que no eran reales.
-Debo…debo irme, lo
siento, yo…
-No le aconsejaría que se
fuera. Todo es un lodazal. Los rayos caen por todas partes. Creo que
es el peor momento de la tormenta. No debe temer nada de mí.
-Si es cierto que puede
hacer… lo que creo que hizo, ¿por qué no se quedó como varón?
-Para no intranquilizarla-
Nuevamente Ash comenzó a metamorfosearse. Los pechos femeninos se
desarrollaron, la boca se tornó jugosa y tentadora, las largas uñas
asomaron de los dedos. El buzo que tenía puesto, acompañaba todos
estos cambios de figura.
-¿Intranquilizarme?
-Temo que deberá
pasar toda la noche aquí. Por la tormenta, digo. Y sólo hay una cama
de dos plazas en mi casa. Es incomodo dormir en el sofá. Si le toca
dormir junto a un extraño, en su caso, será mejor que se trate de
una mujer. Eso es lo que pensé. Disculpe, no quise asustarla ni
ofenderla.
-La metamorfosis
es… ¿completa?
-Totalmente. En este
momento poseo genitales femeninos…iguales a los suyos, si me
permite la irreverencia-
Luella tomó aire muy
despacio. El asunto era casi inverosímil. Después, lentamente, la
situación comenzó a divertirla. "Alguna vez contaré a mis nietos
que dormí con alguien que no era ni varón ni mujer", pensó.
-Tengo café de Titán. ¿Le
apetece?
-Sí, pero yo lavaré los
platos.
-No debe molestarse, es mi
huésped. El trabajo de guardamar, el de cuidador de playas, es muy
aburrido en el invierno ganimediano. Estoy muy feliz de tenerla aquí.
-Insisto, yo lavaré los
platos, Ash.
-Llámeme Ashia. Es más
conveniente, en mi estado de metamorfosis.
-Bien, Ashia, si eso le
hace sentirse mejor.
El aromático café
titanio resultó muy bueno.
Ashia encendió la luz del
dormitorio. El sitio era acogedor. La cama de dos plazas estaba
provista de dos almohadas, sábanas impecablemente limpias y gruesa
frazada. Afuera, el viento ciclónico seguía batiendo la casa.
La ganimediana le extendió
un camisón transparente.
-Póngaselo y acuéstese.
Yo tengo unos informes que redactar. Iré después.
Ashia cerró la puerta y
desapareció. Luella se encontró dando una risita (algo tendría que
ver el vino romulano con su alegría). Se despojó del suéter y la
pollera y se colocó el camisón. Antes de acostarse se contempló en
el espejo. Tenía buena figura, si señor. A los treinta y pico una
mujer está en la flor de la edad.
Pensó que iba a demorarse
en dormir. Se equivocó. Un rato después estaba completamente sumida
en los abismos del sueño.
Afuera la tormenta rugía
con más furia que nunca y el encrespado mar verde-violeta ya no
tenía esas tonalidades.
En algún momento de la
larga noche ganimediana, despertó. El viento hacía crujir la casa.
A su lado, un cuerpo tibio y perfumado descansaba. Era Ashia. Al
menos el ganimediano había cumplido su palabra de no
metamorfosearse, otra vez en varón. Luella se quedó con los ojos
muy abiertos en la oscuridad. Su mente no quería llevarla otra vez
al reposo. Su mente se preguntaba… cosas.
¿Cómo sería…?
Trataba de apartar esas
ideas de su cabeza, pero las ideas volvían una y otra vez empujando
como un ariete.
¿Cómo sería…?
Sintió que la boca se le
secaba. Cerró los ojos y la imagen de los pechos de Ashia acudió a
su cerebro. El contorno de su boca roja y generosa, comenzó a
torturarla. Ese perfume que tenía su piel…
La tormenta seguía
rugiendo allá afuera.
Su mano se movió en la
oscuridad, con la suavidad de una araña. Tocó la mejilla de la que
dormía El contacto con la piel de la ganimediana la electrizó. ¿Que
diablos estaba haciendo?, se preguntó en un arranque de tardía
lucidez. Jamás se había acostado con una mujer…
Con una mujer de la
tierra, claro. Pero esto era distinto. Según los cánones humanos
aquel ser no era exactamente una…
-Estás inquieta- Dijo
Ashia abriendo los ojos en la oscuridad. Se miraron largamente. Luego
la mano de Ashia se extendió bajo la frazada y la yema de sus dedos
rozó los pechos de Luella. Y la piloto recordó que hacía mucho que
no disfrutaba del sexo. La punta de sus pezones se endureció. Ahora
la mano de Ashia acariciaba suavemente su vientre y Luella la dejaba
hacer. La mano fue girando en círculos hasta llegar a rozar su pubis angelical. Luella emitió, entonces, un torturado gemido.
El dedo de la ganimediana
hurgó suavemente en sus genitales. La sensación de placer se volvió
inenarrable. Ashia la atrajo hacia ella y la besó largamente. Las
dos lenguas se encontraron y el beso se prolongó, haciendo subir los
decibeles del placer, a cimas impensadas. Luego la lengua de Ashia
se dio a la tarea de recorrer ávidamente su cuerpo. Hurgó en todos
sus pliegues y escondrijos y finalmente se adueñó del sexo de
Luella. En la oscuridad del cuarto los gemidos de la terrícola se
multiplicaron.
La tormenta continuaba
salpicada de latigazos de luz, provenientes de los relámpagos.
Aquella sesión de sexo la
agotó y Luella volvió a dormirse. Pero el sueño no duró mucho.
Nuevamente abrió los ojos. Ashia dormía a su lado, completamente
desnuda, Luella estaba en las mismas condiciones.
Aquella era una ocasión
única.
¿Cómo sería…?
Vaciló todavía unos
momentos, antes de despertar suavemente a la ganimediana.
Ashia bostezó.
-Perdoname…- Susurró
Luella.
-No hay cuidado…¿Quieres
más sexo? ¿Es eso?
-Sí.
Ashia la besó largamente
y luego se montó sobre ella.
-Espera… espera, por
favor.
-¿Qué ocurre?- Los
pechos de Ashia se balanceaban como tibios melones maduros, ante su
cara.
-Por favor, no quiero que
te molestes… hace un rato, fue sensacional, pero…
-Dime qué quieres. Dime en
qué puedo complacerte.
-¿Puedes… llamar a Ash?
Ashia sonrió y comenzó a
metamorfosearse de nuevo.
En la pantalla, Ganímedes
se alejaba cada vez más. Pronto sería uno de tantos puntos
luminosos en la noche del universo.
Jim Ericsson, su copiloto
la miró. Estaba fastidiado por haber sido rechazado.
-Al fin nos largamos de
ese maldito y aburrido planeta- Tartajeó.
Era cierto, las
reparaciones del motor habían sido efectuadas y el carguero
espacial, atiborrado de mercaderías regresaba a la vieja y querida
Tierra.
-No tan aburrido- Susurró
Luella, a los comandos de la espacionave.
- ¿Y tú? ¿Qué hiciste?
Estuviste desaparecida casi un mes…
-Estuve en la playa, hice
un par de amigos. Un varón y una muchacha ganimediana- Comentó distraídamente
ella.
-Bah. Te habrás aburrido
como una ostra. No sabes lo que te perdiste al rechazar mi oferta,
muñeca.
Luella ahogó una risa. El
muy idiota. Seguro que habría desparramado su semen en los
prostíbulos cercanos al espaciopuerto, para luego emborracharse en
la cantina y exagerar sus hazañas amatorias.
-Estuviste
confraternizando con ellos. Vaya… parecen bichos tan solemnes. Lo
dicho, te habrás aburrido como nunca.
-No sabes nada sobre los
ganimedianos. Te aseguro que son… sensacionales.
Y la piloto Luella Jameson
echó un último vistazo al planeta que, desde tenebrosas distancias
siderales, ya se confundía definitivamente con miríadas de astros y
estrellas.
F I N
(c) Armando Fernández
martes, 6 de abril de 2010
Nota publicada en comic-ar.com
Heredero de Oesterheld y defensor de Columba
“La historieta argentina no dio más de veinte guionistas realmente profesionales y mi orgullo es ser uno de ellos”, asegura sin tapujos Armando Fernández, que le da letra a Sergio Ibáñez para publicar en cada número las aventuras de Nahuel Puma. De formación autodidacta, Fernández cuenta escritos alrededor de 5000 guiones, contando su producción durante 35 años ininterrumpidos en Editorial Columba (de 1965 a su cierre en el 2000), su época colaborando con la italiana Eura y las decenas de otros proyectos que acompañó a lo largo de los años. Entre esos tantos proyectos, hoy se pueden leer en nuestro país un suplemento sobre batallas históricas que acompaña a la revista El Federal y, por supuesto, su colaboración en Comic.ar.
“Me siento muy cómodo trabajando en Comic.ar”, explica, “porque está marcando un rumbo que nadie sigue”. Para Fernández, la revista se posiciona como heredera de las viejas Skorpio, D’Artagnan e Intervalo. “La gente le da la espalda a historias que no comprende ni siente”, analiza, “Presas, un ejecutivo de Columba, siempre decía que la editorial duró 72 años porque apostó al guión, era una verdad grande como una casa”.
Fernández se presenta como un guionista versátil que puede “escribir casi sobre cualquier cosa: relatos policiales, de terror, ciencia ficción, bélicos, infantiles y románticos”. Se metió en la historieta porque siempre lo atraparon “los relatos con cuadritos” y llegó a conocer a Héctor Germán Oesterheld (“el más grande guionista que dio este planeta”, destaca). “Tengo el orgullo de que cuando el maestro fue a Columba tomó para comenzar tres de las series que yo había creado: Argón el justiciero, Tres por la Ley, y Kabul de Bengala”, señala.
En Comic.ar realiza Nahuel Puma, una serie que –explica– se enmarca “en la mejor tradición de El Eternauta” pues narra “una feroz invasión a la Tierra”. Fernández cuenta que el relato está pensado como una serie de cinco libros de aventuras, que Ibáñez le rogó trasladar a la historieta. El resultado está a la vista de todos los lectores.
“Me siento muy cómodo trabajando en Comic.ar”, explica, “porque está marcando un rumbo que nadie sigue”. Para Fernández, la revista se posiciona como heredera de las viejas Skorpio, D’Artagnan e Intervalo. “La gente le da la espalda a historias que no comprende ni siente”, analiza, “Presas, un ejecutivo de Columba, siempre decía que la editorial duró 72 años porque apostó al guión, era una verdad grande como una casa”.
Fernández se presenta como un guionista versátil que puede “escribir casi sobre cualquier cosa: relatos policiales, de terror, ciencia ficción, bélicos, infantiles y románticos”. Se metió en la historieta porque siempre lo atraparon “los relatos con cuadritos” y llegó a conocer a Héctor Germán Oesterheld (“el más grande guionista que dio este planeta”, destaca). “Tengo el orgullo de que cuando el maestro fue a Columba tomó para comenzar tres de las series que yo había creado: Argón el justiciero, Tres por la Ley, y Kabul de Bengala”, señala.
En Comic.ar realiza Nahuel Puma, una serie que –explica– se enmarca “en la mejor tradición de El Eternauta” pues narra “una feroz invasión a la Tierra”. Fernández cuenta que el relato está pensado como una serie de cinco libros de aventuras, que Ibáñez le rogó trasladar a la historieta. El resultado está a la vista de todos los lectores.
domingo, 4 de abril de 2010
Historietas de combates y batallas argentinas en la revista “El Federal”
Quiero comentarles que a partir del número 305 (11 de
marzo de 2010) de la revista EL FEDERAL he comenzado a publicar historietas a
todo color de combates y batallas libradas por nuestra independencia. Mis
guiones están acompañados por ilustraciones del maestro Miguel Castro
Rodríguez.. Estas publicaciones van en forma de “insert” (para coleccionar) y
ya estamos en la entrega número cuatro. (Edición número 308- de1 1 de abril de 2010) Por las cartas
de lectores publicadas en la mencionada revista se ve que han tenido muy buena
recepción de público. Me alegro, porque en este año del Bicentenario de
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Revolución de Mayo
Reunión de escritores e ilustradores de la ciencia ficción argentina
La cita, convocada por el editor Cristián Vallini
Lawson fue en la confitería Del Carmen, cerca de Parque Rivadavia. Allí
estuvieron presentes nada menos que el maestro Francisco Solano López, el gran
dibujante Leopoldo Durañona, que fue el ilustrador de mi primer cuento de
ciencia ficción que publiqué en la revista Selecciones escolares, de editorial Codex, allá por 1965, cuando yo
tenía 20 años. (Fue emocionante para mí el encuentro, porque aunque lo admiro
como artista, no lo conocía personalmente), la señora Eli Cuscié, ilustradora
de la colección de libros Robin Hood, de editorial Acme, la señora Martha
Barnes, la única artista argentina que trabajó para
Quiero contarles también que hace
poco se publicó una nueva edición de la revista de C F “Acción y Fantasía” que
dirige Néstor Fabiani. La tapa es impactante y en el interior se pueden
encontrar relatos de Fabián Juárez, Alfredo J. Grassi, Alberto S. Vallini,
Norberto Ferreyra, Juan Manuel Valitutti y bajo el seudónimo de Axel Bergier,
un relato de mi autoría titulado “Planeta tierra, planeta mar” con
ilustraciones del gran maestro Daniel Haupt. ¡Todo un festival para los amantes
de la ciencia ficción y lo fantástico, amigos! Es mi deseo que la disfruten.
Izquierda, Francisco Solano López y Martha Barnes. Derecha, Eli Cuscié.
Izquierda, Martha Barnes y Eli Cuscié. Derecha, Armando Fernández, Francisco Solano López, Martha Barnes y Eli Cuscié.
Izquierda, Luciano de la Torre. Centro, Leopoldo Durañona. Derecha, Alfredo Grassi
Izquierda, Luciano de la Torre, Armando Fernández, Leopoldo Durañona. Derecha, Alfredo Grassi y señora, Armando Fernández
Izquierda, Francisco Solano López. Derecha, tapas ilustradas por Eli Cuscié.
A 28 años de la batalla por Malvinas
Un nuevo aniversario más se ha cumplido de la
usurpación inglesa que comenzara en 1833. Para nosotros, los argentinos, ésta es
una fecha de emocionado recuerdo. La gesta del Atlántico Sur de 1982 enfrentó a
nuestros militares profesionales y a
ciudadanos que efectuaban por ese entonces su servicio militar con el poderío
bélico de una de las superpotencias de occidente. Todos ellos padecieron las
inclemencias del tiempo, las provisiones que no llegaban, el fuego del enemigo
inglés. Más de seiscientos combatientes nacionales quedaron para siempre en las
islas. El coraje, el sacrificio y la entrega de todos ellos es algo que el
pueblo argentino tiene muy presente.
Desde esta humilde página de historieta y cultura vaya pues, nuestro
homenaje a todos aquellos que dieron sus mejores esfuerzos y en ocasiones, el
don más preciado que otorga Dios, su propia vida luchando por la soberanía
nacional. No murieron en vano. NADIE MUERE EN VANO CUANDO LUCHA POR LA PATRIA.
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lunes, 22 de marzo de 2010
HOLA AMIGOS!


Luego del largo paréntesis de las vacaciones volvemos a estar en contacto. Les cuento que en las publicaciones de Ciencia Ficción "Cineficción" podrán encontrar un relato que escribí llamado "Destructor de mundos". Asimismo en la revista "Aventurama" N° 24, del 15 de Diciembre de 2009 pueden encontar los relatos "El silencio de las cigarras" y "El último vengador de Cnossos".
¡Ciencia ficción de la buena para todos y las novedades recién comienzan en este año del Bicentenario de la Revolución de Mayo!
martes, 29 de diciembre de 2009
¡FELICES FIESTAS, AMIGOS!
martes, 1 de diciembre de 2009
DIEGO LETO / Un fanático de "WOLF"

Estimados amigos:
Quiero compartir con ustedes el excelente trabajo de un fanático con todas las letras, el Sr. Diego Leto, que reside en Santa Fe, un auténtico fanático de Wolf.
Me emocioné mucho al verlo y espero que ustedes lo disfruten.
Armando
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Wolf
Editorial Columba (1980 -1991)
(Robin Wood – Jorge Zaffino / Armando Fernández – Rubén Meriggi)
Resumen de su Historia
“Wolf” fue creado por el guionista Robin Wood y el dibujante Jorge Zaffino, luego continuada por Armando Fernández y Rubén Meriggi, entre otros. Su primer capítulo se publicó en Enero de 1980 en la revista “Fantasía”, editada por la Editorial Columba. Más de 100 episodios son el fruto de la imaginación de sus creadores. Aquí un resumen de su historia.
PRIMERAS AVENTURAS (1980)
En estas primeras historias realizadas por Wood y Zaffino se presentan el entorno y los personajes principales que acompañarán a Wolf a lo largo de sus primeros años. Un espectacular primer episodio muestra su dramático nacimiento en medio del inmemorial bosque de Maghenham. La esposa del rey de Wessex huye de los usurpadores vikingos en una noche tormentosa, mientras las mágicas fuerzas del bosque se disputan la suerte del niño. Vemos a un joven Wolf, sus primeros años y las primeras aventuras junto a su madre, la gran loba, a Rorgan y a Fiona, los hechiceros druidas que lo educan, y a los lobos, elfos y duendes que lo acompañan en su niñez; como así también a Ragnar, el danés usurpador de Wessex y a su hija, la bellísima Mette, su primer gran amor. Eduardo Barreto dibuja también algunos episodios sueltos.
EL FIN DE RAGNAR (1981)
Llega el fin del reinado de Ragnar, cuando un joven y ambicioso vikingo, el temible Harald Sigurdsson irrumpe en Wessex y toma a sangre y espada el reino. El viejo Ragnar se inmola ante sus enemigos pero utiliza a Wolf para salvar a su propia hija. Sigurdsson se apodera de Wessex y extermina a todos los druidas, siendo cruelmente asesinados Rorgan y Fiona frente a los propios ojos de nuestro héroe, quien loco de furia cercena la mano del usurpador vikingo, dejándolo manco y dando comienzo a un fuerte antagonismo entre ambos.
EXILIO EN EL PAIS VIKINGO (1981)
Wolf es enviado junto a su madre-loba como prisionero a Jutlandia, el país vikingo, muy herido en sus sentimientos por la muerte de sus seres amados. En el cautiverio reniega de sus nuevos enemigos, los daneses, incluida Mette, y genera un odio y una sed de venganza terribles frente a toda su raza. Allí, un grupo de guerreras vikingas lo reclutan para viajar hacia las heladas estepas eslavas. Durante el viaje por el mar Báltico, serán atacados por guerreros tártaros y eslavos, y luego de vencerlos con la ayuda de los esclavos sajones que viajaban en el navío vikingo, Wolf retorna a Jutlandia para liberar a los demás sajones prisioneros. Hace su aparición Urwin, un leal sajón que con el tiempo se convertirá en fiel lugarteniente del sajón-lobo. Armando Fernández se hace cargo oficialmente de los guiones de la serie.
REGRESO A WESSEX (1982)
Se produce el retorno de nuestro héroe a su tierra natal, en donde organiza la resistencia sajona mediante emboscadas permanentes desde los bosques. Sigurdsson es amo y señor de Wessex, mientras Wolf acaudilla a los sajones pero reniega de convertirse en su rey, aunque por sus venas corra sangre real al ser el hijo del último monarca sajón de Wessex. Se presentan nuevos personajes muy importantes para la historia, como Vorgon y los caballeros “thengs”, los enemigos pictos de las montañas, Dolan, el “pequeño guerrero”, y reaparecen el vikingo Gunnar y su esposa Eowa, con quienes Wolf había entablado amistad años atrás en el país vikingo. Sigurdsson es expulsado de Wessex con la ayuda del rey Egrim de Northumbría y su muy bella hija Gwendolyn, quien se enamora al instante del sajón-lobo. Su madre, la gran loba, casi siempre lo acompaña, y así nace el seudónimo “Hijo de la Loba” para Wolf. Jorge Zaffino sigue al frente de los dibujos, haciendo gala de espectaculares ilustraciones que reflejan espléndidas escenas cargadas de gran emotividad.
LA VUELTA DE SIGURDSSON (1983)
El temible guerrero manco regresa con una gran flota y toma a sangre y fuego el vecino reino de Northumbría. El rey Egrim muere, y su hija Gwendolyn busca refugio en nuestro guerrero, quien reniega de su amor ya que corazón aun está ligado a Mette, prisionera de Sigurdsson. Este, pese a su rechazo, vive obsesionado por su belleza y pretende hacerla reina de sus territorios conquistados. Mientras Wolf y los sajones esperan el regreso de los daneses, se presenta Azathot, un misterioso druida quien hace una sorpresiva aparición y profetiza hechos del futuro a nuestro héroe. Paulatinamente comienza a hacerse cargo de los dibujos Rubén Meriggi, primero imitando eficazmente el estilo de Zaffino, y luego definiendo el propio, con excelentes resultados. También aparecen algunos pocos episodios unitarios dibujados por Toppi y Slongo.
LA SAGA DEL RENACIMIENTO (1984)
Y llega una de las sagas más importantes y una de las más emotivas de la historia de Wolf. Sigurdsson se apresta a reconquistar Wessex, con la ayuda de Caín, un renegado sajón traidor. Mette escapa de su cautiverio y se reencuentra con Wolf, pero en el fragor de la lucha es asesinada por un lanzazo de Caín, que tenía destino para Wolf, muriendo la bella danesa en sus brazos en un dramático episodio. Wolf, loco de pena, desaparece en el interior del sombrío bosque, mientras el manco toma Wessex. Los sajones están desbandados y sin líder, mientras Gwendolyn lidera la resistencia, pero esto no alcanza. Dolan, el pequeño guerrero, descubre la guarida secreta de Wolf, y con su ayuda logran salvar a Vorgon, el lugarteniente caballero Theng que estaba prisionero en el castillo, pero Urwin es capturado y asesinado luego de luchar tenazmente contra una horda de daneses.
Wolf sigue recluido en el bosque, dolorido por la muerte de su amada Mette, hasta que fortuitamente su madre, la gran loba, es herida de muerte de otro lanzazo por un vikingo. Esto produce un holocausto para el sajón-lobo, quien jura venganza y, alentado por Azathot, el gran druida, en un terrible regreso vuelve a liderar a los sajones y ajusticia al asesino de su madre-loba.
Finalmente sajones y daneses se encuentran en la batalla final, en un épico episodio en donde los sajones ganan la contienda, pero un feroz Sigurdsson mata a Vorgon, el leal caballero theng. Wolf y Sigurdsson se buscan, locos de odio, y finalmente se enfrentan, resultando victorioso nuestro héroe, quien a punto de ser derrotado, mediante un veloz zarpazo de cuchillo da muerte al manco y se interna, malherido, en el bosque de Maghenhan, junto a su ahora si, nuevo amor, Gwendolyn. No es poco lo que ha sucedido a lo largo de esta saga, con un Armando Fernández inspiradísimo y un Rubén Meriggi en su apogeo grafico.
SAGA DE EXCALIBUR Y LA DAMA DEL LAGO (1985)
La serie podría haber concluido tranquilamente en la saga anterior, pero el ilustre Armando Fernández hace gala de su imaginación para llevar a nuestro héroe hacia otras aventuras. Aparece nuevamente Azathot, el gran druida, quien viaja junto a Wolf y Gwendolyn hacia Tinthagel, el reino de Uther Pendragon, para asegurar el nacimiento del próximo rey de Inglaterra y hacer cumplir la profecía del legado de la mítica espada Excalibur. En un magnífico episodio espléndidamente ilustrado por Meriggi, podemos ver a la misteriosa “Dama del Lago” tomar la espada para el futuro Rey Arturo. A modo de epílogo, Wolf se entera que Gwendolyn espera un hijo suyo. Es de destacar la labor de Walter Alarcón en los dibujos junto a Meriggi, quien suma su estilo y renueva positivamente la imagen visual de la serie.
SAGA DE LOS HIELOS ÁRTICOS (1985)
Concluidas las aventuras en el reino de Tinthagel, Azathot finalmente revela su verdadera identidad como Merlín, el gran mago de todas las edades, y el hacedor de los destinos de muchos personajes importantes en la historia de la humanidad. Lleva entonces al pequeño Arthur junto a Wolf hacia su lejana morada en las tierras árticas, la deslumbrante Cueva de Cristal. Allí se encontrarán con Morgana, la bella y pérfida hermana de Merlín, quien instantáneamente intenta seducir al sajón-lobo mediante sus conjuros. A espaldas de Merlín, envía a Gwendolyn en un navío hacia al mar Ártico, estrellándose este en una isla rocosa. Gwen es rescatada por una comunidad de vikingos islandeses, quienes viven aterrados por los “wendol”, unas feroces y extrañas bestias humanoides que habitan los bosques aledaños. Hasta allí llega Wolf para rescatar a su amada, y enfrentarse junto a los islandeses a las criaturas que están dirigidas por una hechicera que mora en lo profundo del bosque. Wolf finalmente da cuenta de la bruja junto a Buliwif, un feroz vikingo quien termina ganándose la amistad y el aprecio del sajón lobo. La hechicera maldice a nuestro héroe y le augura un futuro sombrío.
SAGA DE LA AMENAZA DRUIDA (1986)
Buliwif lleva a Wolf y Gwendolyn de regreso a Wessex, pero nuevas desventuras les esperan. Durante su ausencia, el reino de Wessex ha sido tomado por Forgen, un caballero theng, quien gobierna el castillo pero ve amenazado su despótico poder con la llegada del legítimo heredero al trono de Wessex. Conjurado este peligro, Gwendolyn embarazada es raptada por las fuerzas del bosque, quienes reclaman la ayuda del sajón lobo para combatir a un guerrero del mal que se ha corporizado luego de mil años. Las cientos de criaturas del bosque, lideradas en persona por Oberon, el rey de los Gnomos, se hacen presentes como en la niñez del sajón-lobo. Con la ayuda de Dolan, ahora convertido en un vigoroso guerrero, logran derrotar al malvado sirviente del mal. El final del capítulo muestra a las criaturas del bosque entregándoles a Gwendolyn y a Goblin, el recién nacido hijo de Wolf
Pero los peligros no terminan para nuestro grupo, mientras regresan a casa deben evitar la desaparición de su hijo a manos de la reaparecida hermandad druida, quienes comandados por un malvado y poderoso sacerdote llamado Garth, pretenden inmolar al pequeño retoño en el solsticio de invierno. Para esto se valen de chacales que persiguen y atacan a nuestro desventurado grupo. Wolf decide entonces enviar a Gwendolyn y el recién nacido hacia Northumbría para protegerlos de esta amenaza. Mientras tanto los druidas incendian mediante sus conjuros las cabañas de los aldeanos de Wessex provocando el terror de estos y dejando solos a Wolf y a Dolan, quien es capturado, torturado y cruelmente asesinado. Wolf explota de furia y nuevamente jura venganza, mientras crema el cuerpo de su amigo. Desesperado en su soledad, pide ayuda mentalmente a Merlín, pero esta no llega, entonces es capturado por los druidas y maniatado en un altar. A punto de ser sacrificado por Garth, y cuando todo parece perdido, un inesperado aliado se hace presente: su madre, la gran loba, ataca y da cuenta del malvado sacerdote druida, en un emotivo final. Merlín reaparece y explica que él es quien la ha traído de vuelta desde las regiones vedadas a lo terrenal donde ahora mora, por ser la única manera de abatir a tan poderoso enemigo. Wolf se despide de su madre-loba muy emocionado.
SAGA DE LA BÚSQUEDA DE GOBLIN (1987)
Han pasado varios años, y Wolf vive feliz junto a su esposa Gwendolyn y a su hijo Goblin, en su Wessex natal. Mientras pasean despreocupadamente por la costa, una incursión de vikingos los descubre accidentalmente y raptan a Goblin, provocando el asombro y desconcierto de sus padres, quienes se lanzan a una búsqueda frenética de su hijo por las heladas estepas de Kiev. Mientras tanto Goblin es mantenido prisionero en una aldea eslava, y adoptado por una vikinga con quien se encariña, pero los habitantes de la aldea están recelosos con él, ya que comienzan a vislumbrarse sus facultades psíquicas relacionadas con varias manadas de lobos de las estepas que lo protegen. Goblin escapa de sus captores ayudado por los lobos, y cuando Wolf llega, luego de meses de intensa búsqueda, para rescatarlo y batir en duelo a muerte a su secuestrador, descubre que su hijo ha huido. Goblin y la manada son sorprendidos por un grupo de guerreros mongoles, siendo capturado el pequeño sajón y tomado prisionero por el hechicero de la tribu. Mientras tanto, Wolf y Gwendolyn siguen el rastro de su hijo internándose en las heladas estepas, pero son emboscados por otro clan mongol, y Gwen es capturada. Wolf da con la tribu que tiene prisionero a su hijo y lo rescata, pero esta es masacrada por el clan rival, quienes tienen prisionera a la guerrera sajona. Wolf sigue la búsqueda de su amada junto a su hijo, y para esto cuentan con la ayuda de la manada de lobos, quienes no se apartan de Goblin en ningún momento, y de esta manera logran rescatar a Gwendolyn. Los mongoles persiguen a nuestros héroes hasta la aldea eslava en donde se refugian y resisten sus ataques, hasta que Wolf desafía a su líder, el temible Amerlán, a quien vence en un duro combate, y de esta manera pone fin a la amenaza mongol.
SAGA DEL REGRESO VIKINGO (1988)
Wolf y los suyos regresan a su hogar, y es muy bien recibido por los aldeanos, quienes lo sienten como el verdadero rey de Wessex, halago que el sajón-lobo insiste en rechazar una vez más. Mientras ponen en condiciones su cabaña, nuevamente el gran Merlín entra en escena y le solicita llevarse por un tiempo hacia Northumbría a Goblin junto a Gwendolyn para instruirlo en los grandes secretos, puesto que su destino será portentoso. De pronto una nueva amenaza irrumpe: un solitario drakkar arriba a la costa y un misterioso personaje se hace presente: un rubio vikingo manco, enmascarado con un yelmo con cuernos, desafía y derrota rápidamente al sajón-lobo frente a los sorprendidos aldeanos. Wolf no puede creerlo, pero desde los tenebrosos abismos de la muerte, Harald Sigurdsson, el mortal enemigo de los sajones, parece haber regresado. Mientras el rumor corre por las aldeas de Wessex, estos llegan al castillo, gobernado por un consejo de caballero thengs, quienes, liderados por un ambicioso caballero llamado Irwood, conspiran en contra de Wolf acusándolo de traidor y poniendo a los pobladores en contra del sajón-lobo. Mientras los daneses se aprestan para tomar Wessex, el vikingo manco revela su verdadera identidad como un impostor, al sentirse la inspiración del extinto Sigurdsson, para unir a todos los clanes de Jutlandia y reconquistar Wessex nuevamente. En tanto, Wolf se las arregla para emboscar a los thengs que van tras su cabeza en el bosque de Maghenham, derrotarlos y apresar al caballero Irwood. El sajón lobo prepara entonces a su gente para la gran batalla contra los reagrupados daneses, pero este capítulo nunca se publica, quedando la saga inconclusa. Consultados sus creadores al respecto tampoco recuerdan las causas de la no publicación de este episodio final, en donde hipotéticamente Wolf triunfa nuevamente y por fin es coronado rey de Wessex.
En preparación:
SAGA DE LOS NORMANDOS (1989-1990)
SAGA DE LA REINA DE THULE (1990)
SAGA DE LA RECONQUISTA DE WESSEX (1991)
Wolf
Editorial Columba (1980 -1991)
(Robin Wood – Jorge Zaffino / Armando Fernández – Rubén Meriggi)
Resumen de su Historia
“Wolf” fue creado por el guionista Robin Wood y el dibujante Jorge Zaffino, luego continuada por Armando Fernández y Rubén Meriggi, entre otros. Su primer capítulo se publicó en Enero de 1980 en la revista “Fantasía”, editada por la Editorial Columba. Más de 100 episodios son el fruto de la imaginación de sus creadores. Aquí un resumen de su historia.
PRIMERAS AVENTURAS (1980)
En estas primeras historias realizadas por Wood y Zaffino se presentan el entorno y los personajes principales que acompañarán a Wolf a lo largo de sus primeros años. Un espectacular primer episodio muestra su dramático nacimiento en medio del inmemorial bosque de Maghenham. La esposa del rey de Wessex huye de los usurpadores vikingos en una noche tormentosa, mientras las mágicas fuerzas del bosque se disputan la suerte del niño. Vemos a un joven Wolf, sus primeros años y las primeras aventuras junto a su madre, la gran loba, a Rorgan y a Fiona, los hechiceros druidas que lo educan, y a los lobos, elfos y duendes que lo acompañan en su niñez; como así también a Ragnar, el danés usurpador de Wessex y a su hija, la bellísima Mette, su primer gran amor. Eduardo Barreto dibuja también algunos episodios sueltos.
EL FIN DE RAGNAR (1981)
Llega el fin del reinado de Ragnar, cuando un joven y ambicioso vikingo, el temible Harald Sigurdsson irrumpe en Wessex y toma a sangre y espada el reino. El viejo Ragnar se inmola ante sus enemigos pero utiliza a Wolf para salvar a su propia hija. Sigurdsson se apodera de Wessex y extermina a todos los druidas, siendo cruelmente asesinados Rorgan y Fiona frente a los propios ojos de nuestro héroe, quien loco de furia cercena la mano del usurpador vikingo, dejándolo manco y dando comienzo a un fuerte antagonismo entre ambos.
EXILIO EN EL PAIS VIKINGO (1981)
Wolf es enviado junto a su madre-loba como prisionero a Jutlandia, el país vikingo, muy herido en sus sentimientos por la muerte de sus seres amados. En el cautiverio reniega de sus nuevos enemigos, los daneses, incluida Mette, y genera un odio y una sed de venganza terribles frente a toda su raza. Allí, un grupo de guerreras vikingas lo reclutan para viajar hacia las heladas estepas eslavas. Durante el viaje por el mar Báltico, serán atacados por guerreros tártaros y eslavos, y luego de vencerlos con la ayuda de los esclavos sajones que viajaban en el navío vikingo, Wolf retorna a Jutlandia para liberar a los demás sajones prisioneros. Hace su aparición Urwin, un leal sajón que con el tiempo se convertirá en fiel lugarteniente del sajón-lobo. Armando Fernández se hace cargo oficialmente de los guiones de la serie.
REGRESO A WESSEX (1982)
Se produce el retorno de nuestro héroe a su tierra natal, en donde organiza la resistencia sajona mediante emboscadas permanentes desde los bosques. Sigurdsson es amo y señor de Wessex, mientras Wolf acaudilla a los sajones pero reniega de convertirse en su rey, aunque por sus venas corra sangre real al ser el hijo del último monarca sajón de Wessex. Se presentan nuevos personajes muy importantes para la historia, como Vorgon y los caballeros “thengs”, los enemigos pictos de las montañas, Dolan, el “pequeño guerrero”, y reaparecen el vikingo Gunnar y su esposa Eowa, con quienes Wolf había entablado amistad años atrás en el país vikingo. Sigurdsson es expulsado de Wessex con la ayuda del rey Egrim de Northumbría y su muy bella hija Gwendolyn, quien se enamora al instante del sajón-lobo. Su madre, la gran loba, casi siempre lo acompaña, y así nace el seudónimo “Hijo de la Loba” para Wolf. Jorge Zaffino sigue al frente de los dibujos, haciendo gala de espectaculares ilustraciones que reflejan espléndidas escenas cargadas de gran emotividad.
LA VUELTA DE SIGURDSSON (1983)
El temible guerrero manco regresa con una gran flota y toma a sangre y fuego el vecino reino de Northumbría. El rey Egrim muere, y su hija Gwendolyn busca refugio en nuestro guerrero, quien reniega de su amor ya que corazón aun está ligado a Mette, prisionera de Sigurdsson. Este, pese a su rechazo, vive obsesionado por su belleza y pretende hacerla reina de sus territorios conquistados. Mientras Wolf y los sajones esperan el regreso de los daneses, se presenta Azathot, un misterioso druida quien hace una sorpresiva aparición y profetiza hechos del futuro a nuestro héroe. Paulatinamente comienza a hacerse cargo de los dibujos Rubén Meriggi, primero imitando eficazmente el estilo de Zaffino, y luego definiendo el propio, con excelentes resultados. También aparecen algunos pocos episodios unitarios dibujados por Toppi y Slongo.
LA SAGA DEL RENACIMIENTO (1984)
Y llega una de las sagas más importantes y una de las más emotivas de la historia de Wolf. Sigurdsson se apresta a reconquistar Wessex, con la ayuda de Caín, un renegado sajón traidor. Mette escapa de su cautiverio y se reencuentra con Wolf, pero en el fragor de la lucha es asesinada por un lanzazo de Caín, que tenía destino para Wolf, muriendo la bella danesa en sus brazos en un dramático episodio. Wolf, loco de pena, desaparece en el interior del sombrío bosque, mientras el manco toma Wessex. Los sajones están desbandados y sin líder, mientras Gwendolyn lidera la resistencia, pero esto no alcanza. Dolan, el pequeño guerrero, descubre la guarida secreta de Wolf, y con su ayuda logran salvar a Vorgon, el lugarteniente caballero Theng que estaba prisionero en el castillo, pero Urwin es capturado y asesinado luego de luchar tenazmente contra una horda de daneses.
Wolf sigue recluido en el bosque, dolorido por la muerte de su amada Mette, hasta que fortuitamente su madre, la gran loba, es herida de muerte de otro lanzazo por un vikingo. Esto produce un holocausto para el sajón-lobo, quien jura venganza y, alentado por Azathot, el gran druida, en un terrible regreso vuelve a liderar a los sajones y ajusticia al asesino de su madre-loba.
Finalmente sajones y daneses se encuentran en la batalla final, en un épico episodio en donde los sajones ganan la contienda, pero un feroz Sigurdsson mata a Vorgon, el leal caballero theng. Wolf y Sigurdsson se buscan, locos de odio, y finalmente se enfrentan, resultando victorioso nuestro héroe, quien a punto de ser derrotado, mediante un veloz zarpazo de cuchillo da muerte al manco y se interna, malherido, en el bosque de Maghenhan, junto a su ahora si, nuevo amor, Gwendolyn. No es poco lo que ha sucedido a lo largo de esta saga, con un Armando Fernández inspiradísimo y un Rubén Meriggi en su apogeo grafico.
SAGA DE EXCALIBUR Y LA DAMA DEL LAGO (1985)
La serie podría haber concluido tranquilamente en la saga anterior, pero el ilustre Armando Fernández hace gala de su imaginación para llevar a nuestro héroe hacia otras aventuras. Aparece nuevamente Azathot, el gran druida, quien viaja junto a Wolf y Gwendolyn hacia Tinthagel, el reino de Uther Pendragon, para asegurar el nacimiento del próximo rey de Inglaterra y hacer cumplir la profecía del legado de la mítica espada Excalibur. En un magnífico episodio espléndidamente ilustrado por Meriggi, podemos ver a la misteriosa “Dama del Lago” tomar la espada para el futuro Rey Arturo. A modo de epílogo, Wolf se entera que Gwendolyn espera un hijo suyo. Es de destacar la labor de Walter Alarcón en los dibujos junto a Meriggi, quien suma su estilo y renueva positivamente la imagen visual de la serie.
SAGA DE LOS HIELOS ÁRTICOS (1985)
Concluidas las aventuras en el reino de Tinthagel, Azathot finalmente revela su verdadera identidad como Merlín, el gran mago de todas las edades, y el hacedor de los destinos de muchos personajes importantes en la historia de la humanidad. Lleva entonces al pequeño Arthur junto a Wolf hacia su lejana morada en las tierras árticas, la deslumbrante Cueva de Cristal. Allí se encontrarán con Morgana, la bella y pérfida hermana de Merlín, quien instantáneamente intenta seducir al sajón-lobo mediante sus conjuros. A espaldas de Merlín, envía a Gwendolyn en un navío hacia al mar Ártico, estrellándose este en una isla rocosa. Gwen es rescatada por una comunidad de vikingos islandeses, quienes viven aterrados por los “wendol”, unas feroces y extrañas bestias humanoides que habitan los bosques aledaños. Hasta allí llega Wolf para rescatar a su amada, y enfrentarse junto a los islandeses a las criaturas que están dirigidas por una hechicera que mora en lo profundo del bosque. Wolf finalmente da cuenta de la bruja junto a Buliwif, un feroz vikingo quien termina ganándose la amistad y el aprecio del sajón lobo. La hechicera maldice a nuestro héroe y le augura un futuro sombrío.
SAGA DE LA AMENAZA DRUIDA (1986)
Buliwif lleva a Wolf y Gwendolyn de regreso a Wessex, pero nuevas desventuras les esperan. Durante su ausencia, el reino de Wessex ha sido tomado por Forgen, un caballero theng, quien gobierna el castillo pero ve amenazado su despótico poder con la llegada del legítimo heredero al trono de Wessex. Conjurado este peligro, Gwendolyn embarazada es raptada por las fuerzas del bosque, quienes reclaman la ayuda del sajón lobo para combatir a un guerrero del mal que se ha corporizado luego de mil años. Las cientos de criaturas del bosque, lideradas en persona por Oberon, el rey de los Gnomos, se hacen presentes como en la niñez del sajón-lobo. Con la ayuda de Dolan, ahora convertido en un vigoroso guerrero, logran derrotar al malvado sirviente del mal. El final del capítulo muestra a las criaturas del bosque entregándoles a Gwendolyn y a Goblin, el recién nacido hijo de Wolf
Pero los peligros no terminan para nuestro grupo, mientras regresan a casa deben evitar la desaparición de su hijo a manos de la reaparecida hermandad druida, quienes comandados por un malvado y poderoso sacerdote llamado Garth, pretenden inmolar al pequeño retoño en el solsticio de invierno. Para esto se valen de chacales que persiguen y atacan a nuestro desventurado grupo. Wolf decide entonces enviar a Gwendolyn y el recién nacido hacia Northumbría para protegerlos de esta amenaza. Mientras tanto los druidas incendian mediante sus conjuros las cabañas de los aldeanos de Wessex provocando el terror de estos y dejando solos a Wolf y a Dolan, quien es capturado, torturado y cruelmente asesinado. Wolf explota de furia y nuevamente jura venganza, mientras crema el cuerpo de su amigo. Desesperado en su soledad, pide ayuda mentalmente a Merlín, pero esta no llega, entonces es capturado por los druidas y maniatado en un altar. A punto de ser sacrificado por Garth, y cuando todo parece perdido, un inesperado aliado se hace presente: su madre, la gran loba, ataca y da cuenta del malvado sacerdote druida, en un emotivo final. Merlín reaparece y explica que él es quien la ha traído de vuelta desde las regiones vedadas a lo terrenal donde ahora mora, por ser la única manera de abatir a tan poderoso enemigo. Wolf se despide de su madre-loba muy emocionado.
SAGA DE LA BÚSQUEDA DE GOBLIN (1987)
Han pasado varios años, y Wolf vive feliz junto a su esposa Gwendolyn y a su hijo Goblin, en su Wessex natal. Mientras pasean despreocupadamente por la costa, una incursión de vikingos los descubre accidentalmente y raptan a Goblin, provocando el asombro y desconcierto de sus padres, quienes se lanzan a una búsqueda frenética de su hijo por las heladas estepas de Kiev. Mientras tanto Goblin es mantenido prisionero en una aldea eslava, y adoptado por una vikinga con quien se encariña, pero los habitantes de la aldea están recelosos con él, ya que comienzan a vislumbrarse sus facultades psíquicas relacionadas con varias manadas de lobos de las estepas que lo protegen. Goblin escapa de sus captores ayudado por los lobos, y cuando Wolf llega, luego de meses de intensa búsqueda, para rescatarlo y batir en duelo a muerte a su secuestrador, descubre que su hijo ha huido. Goblin y la manada son sorprendidos por un grupo de guerreros mongoles, siendo capturado el pequeño sajón y tomado prisionero por el hechicero de la tribu. Mientras tanto, Wolf y Gwendolyn siguen el rastro de su hijo internándose en las heladas estepas, pero son emboscados por otro clan mongol, y Gwen es capturada. Wolf da con la tribu que tiene prisionero a su hijo y lo rescata, pero esta es masacrada por el clan rival, quienes tienen prisionera a la guerrera sajona. Wolf sigue la búsqueda de su amada junto a su hijo, y para esto cuentan con la ayuda de la manada de lobos, quienes no se apartan de Goblin en ningún momento, y de esta manera logran rescatar a Gwendolyn. Los mongoles persiguen a nuestros héroes hasta la aldea eslava en donde se refugian y resisten sus ataques, hasta que Wolf desafía a su líder, el temible Amerlán, a quien vence en un duro combate, y de esta manera pone fin a la amenaza mongol.
SAGA DEL REGRESO VIKINGO (1988)
Wolf y los suyos regresan a su hogar, y es muy bien recibido por los aldeanos, quienes lo sienten como el verdadero rey de Wessex, halago que el sajón-lobo insiste en rechazar una vez más. Mientras ponen en condiciones su cabaña, nuevamente el gran Merlín entra en escena y le solicita llevarse por un tiempo hacia Northumbría a Goblin junto a Gwendolyn para instruirlo en los grandes secretos, puesto que su destino será portentoso. De pronto una nueva amenaza irrumpe: un solitario drakkar arriba a la costa y un misterioso personaje se hace presente: un rubio vikingo manco, enmascarado con un yelmo con cuernos, desafía y derrota rápidamente al sajón-lobo frente a los sorprendidos aldeanos. Wolf no puede creerlo, pero desde los tenebrosos abismos de la muerte, Harald Sigurdsson, el mortal enemigo de los sajones, parece haber regresado. Mientras el rumor corre por las aldeas de Wessex, estos llegan al castillo, gobernado por un consejo de caballero thengs, quienes, liderados por un ambicioso caballero llamado Irwood, conspiran en contra de Wolf acusándolo de traidor y poniendo a los pobladores en contra del sajón-lobo. Mientras los daneses se aprestan para tomar Wessex, el vikingo manco revela su verdadera identidad como un impostor, al sentirse la inspiración del extinto Sigurdsson, para unir a todos los clanes de Jutlandia y reconquistar Wessex nuevamente. En tanto, Wolf se las arregla para emboscar a los thengs que van tras su cabeza en el bosque de Maghenham, derrotarlos y apresar al caballero Irwood. El sajón lobo prepara entonces a su gente para la gran batalla contra los reagrupados daneses, pero este capítulo nunca se publica, quedando la saga inconclusa. Consultados sus creadores al respecto tampoco recuerdan las causas de la no publicación de este episodio final, en donde hipotéticamente Wolf triunfa nuevamente y por fin es coronado rey de Wessex.
En preparación:
SAGA DE LOS NORMANDOS (1989-1990)
SAGA DE LA REINA DE THULE (1990)
SAGA DE LA RECONQUISTA DE WESSEX (1991)


























